CREA o muere II

Alguna vez, dije algo y a continuación, casi, aquello sucedió. Puedo dudar una vez de mi poder. No puedo ya dudar, cuando observo muchas veces que creo realidades, pequeños sucesos. ¡Demasiada casualidad! Lo he llamado poder, sólo que no lo controlo… Ahora… de que mis palabras crean, no tengo ya duda.

Es como esa conocida frase: Puedes ver la botella medio llena o medio vacía. ¡¡Cuántas veces me digo que la cantidad de líquido es idéntica en ambos casos!! Sí. Sólo que pensar LLENA empuja, enardece, alegra y VACÍA, automáticamente deprime.

¿De quién depende pensar la botella medio llena o medio vacía? SÓLO DE MI. Si hay un campo donde puedo ser libre es ese, MI MENTE. La relación con el mundo en cualquier ámbito condiciona hasta mi propio propósito de no dañar. Quiero que sientan que les respeto y ya no actúo sin trabas. No hablo de grandes eventos, ni de protocolos necesarios o no, según en qué ambiente esté. Hablo de mi yo interno, de procesos que suceden en mí, sin que a menudo sepa qué me coarta ante la sola presencia de otro ser humano.

Lo sepamos o no, creamos «una persona» que nos parece adecuada y que presentamos a la familia, a la sociedad. De ella hablamos cuando afirmamos: » YO SOY ASÍ». Es cierto que somos así, pero somos mucho, muchísimo más que ese traje hecho a medida que identificamos como YO. Tenemos la potestad y la dignidad para crear otros trajes. Si me creo charlatana, puedo de pronto ser modosita y observar también. Si me digo orgullosa, puedo inesperadamente ser humilde. Puedo crearme a mí misma, porque en mí está TODO.

Esto comienza modificando criterios, conceptos sobre las cosas. P. ej. Puedo decirme que soy perfecta, que la perfección no es sólo para Dios, que merezco y he merecido muchos sobresalientes en mi vida. Y no es soberbia. Tan sólo estoy empezando a amarme. Lo perfecto se asocia con algo terminado. Y ciertamente nuestras vidas aún siguen. Pero cada eslabón de una cadena perfectamente realizada es lo que la convierte en perfecta, como cada trocito de mi vida origina otro y se basa en el anterior llevándome a cumplir mis objetivos, la finalidad de mis pequeños actos.

Muchos pequeños actos, cotidianos, valorados en mi pensamiento, pueden generar una realidad satisfactoria. El universo entero puede rabiar. Pero si siento que cumplo la función por la que empece algo, entonces, ¡MISIÓN CUMPLIDA! ¡¡PRUEBA SUPERADA!! ¡PASO A PASO! ESO es la perfección, no las distorsiones del camino que lleva a la meta marcada.

Ser creador, no es tanto, hacer un puente magnífico, crear una filosofía genial, o descubrir un método o un producto que salve a millones. Creo, cuando pienso y pienso en modo distinto al que me enseñaron. Daré un ejemplo. Una persona es lo que es con todo lo que hace y muestra. Podría decirse que si de ella sale algo bueno, bonito, constructivo, la suma de los elementos unidos a su conducta y personalidad forman parte del efecto de su comportamiento. Una maestra fuma. Y fumar es parte de su forma de vivir. Siente un instinto maternal por sus discípulos. ¿Cabe separar el hecho de fumar de su conducta maternal? ¿No puede ser que fumar colabore a serenar su ánimo y le permita ser madre con niños desconocidos en principio? Fumar, entonces, deja de ser aberrante para ser una nota más de su ser, que la convierte en amante de sus críos de clase.

Parece rebuscado, pero… ¿Se puede ver así? Se puede. Algo nefasto pierde su perversidad para convertirse en otra pieza de un puzzle que persigue un objetivo de bondad. Pensar así es CREAR nuevos significados, es dar otro sentido a los hechos, con una particularidad: ver la vida así, hace ver la botella medio llena y uno no se deprime ante una realidad a menudo frustrante.

Nada cambiará de este mundo de hombres primitivos, adolescentes desbocados, cuyos egos pelean por ver quien puede más. Aún no. Sólo yo puedo transformar mi modo de ver lo grande y sobre todo lo cotidiano. Ocurre otra cosa. La existencia se vuelve más consciente y mi paz, me resucita de entre los muchos valles de lágrimas que nos rodean.

Crea o muere. ¡Ya está! Si no creas otro pensamiento, si basas tu vida en lo que te enseñaron, aunque vivas, estás muerto, amigo/a mío/a.

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