¿¿¿A Dios le llaman suerte???

Conozco el materialismo, dialéctico o vulgar y eso, que consiste en negar a Dios, también llamado A-Teísmo, literalmente (del griego) SIN DIOS. Y conozco cómo comúnmente se muestra nuestra vida actual. Se basa en la imagen que me provoca para que me mida con alguien siempre, para (dando por sentado que supiese lo que soy), decida que soy lo que veo y/o tengo. Siendo ya triste y mezquino tratar al hombre así, pues es una especie maravillosa, perdemos tontamente nuestra capacidad infinita de crecimiento y cumplir la utopía, por negarnos lo más de entrada.

Una utopía no es un algo irrealizable, sino precisamente lo contrario. Sería un sueño, que no por complejo y difícil se vuelve irrealizable. Más bien lo utópico marca metas, cuyo cumplimiento sólo depende de no perder por nada ni nadie de vista el sueño. Así definida la utopía, siguiendo a Thomas Moro al escribir » la Utopía», nada justifica esa idiotez de negarnos lo más. ¿Lo más qué? Lo mas es cualquier sueño, por utópico que le parezca a tu mundo.

No hay EL mundo, sino mi mundo, o como diría Ortega y Gaset, yo y mi circunstancia y viceversa. Hay unos cientos (miles quizá) de personas que realmente son nuestro mundo. Más adecuado sería decir que mi mundo eres tú, sí: ese ser con quien en cada instante necesito comunicarme o estar. Así quedan fuera hasta los noticieros, los medios, los países, el dolor que a mí no se me esté infringiendo y tantas cosas. A la hora de la verdad sólo cuento con un manojo de humanos que determinan mis actos, si yo autorizo el juego de su papel en mi vida.

Le llamamos suerte a que lo casual o lo fortuito nos conceda de modo mágico lo que soñamos, que habíamos pedido secretamente o en directo y semeja fantasía. Y no hay tal cosa. Los sortudos afirman que tras esa «suerte» que les atribuyen, lo que hay es mucho esfuerzo incesante. La bola cae, porque has «estudiado» si es factible estar donde cae, si tu ansia de ello es incontenible, y si priorizas tu sueño por encima de tanto chantage emocional como solemos admitir. Y cuando buscas denodadamente, no hay otra: ¡Sucede! De pronto, pasan cosas… te admiras de lo que te ocurre y/o con frecuencia, te retuerces de incertidumbre y malestar si tardas en acceder a ese lugar del alma que nació en y habita el mundo, rogando que nos caiga la bola.

Entonces, cual manifestación mágica, aparece producto de la manifestación de un conjunto de factores, lo que esperaste, las variables que fabrican lo real se funden en uno y te toca. Es TU, mi, TOCA. Cuando tu razón no puede explicar por qué hoy sí eres afortunado, no puede evitar preguntarse cómo habrá ocurrido y a qué se debe ese éxito inesperado. Y lo llamamos, sólo entonces, S U E R T E. Es inesperado porque la lacra del «valle de lágrimas» y «del polvo eres y en polvo te convertirás» tan lejos de un Dios-Amor, sigue rezumando del magín y nadie cree merecer por mucho tiempo lo bueno.

LO MÁS, no es lo mejor, sino lo que sueño y no me permito construir. Cansado de ver lo mal que les va a muchos de nuestra especie y del trabajo que cuesta sobrevivir, no siento que pueda llegarme, simplemente, LO BUENO.

Dios podría enfardase, sino fuese también la vida misma como hecho visible. Tampoco cuadraría que siendo AMOR, como energía que es y existe bajo cualquier pensamiento, sentimiento, percepción, etc. convertidos en tangibles y motor exclusivo de la realidad, hubiese dejado sola a esa expresión de si mismo que llamamos universo, al cual evidentemente pertenecemos. Nada escapa su conocimiento y no es ni mineral ni vegetal ni animal ni objeto ni astro, ni siquiera ser humano, siendo todo ello en presente continuo a la vez y a fondo. ¡No va a culparse nunca, DE NADA, PUES ES quien gesta y genera! Y es quien hace emerger lo que conviene, es decir LO REAL. Es así mismo, EJECUTOR DE TODO: TODO Y PARTE SIMULTÁNEAMENTE. Pero…, la gente le llama suerte, si «es su toca». Le llama demonio y/o diablo, y maldice su suerte, si le pilla con el pié cambiado y se las dan todas en el mismo carrillo.

Nadie piensa en la suerte cuando el mundo, que es mi propio espejo, no me trata como dice mi código que debe hacerlo… No, porque unido a los conceptos «valle lloroso y al polvo que seré ya muerto», NADIE CREE en nada inmaterial, cuanto menos hoy que hay eso llamado ciencia que no explica lo aleatorio, o sea la SUERTE.

Es una fortuna que la suerte no sea ilusión, sino estar y sentirse VI-VOS, que si se me permite…¡ el mundo huele a muerto que atufa! Así pues, tú ateo que osas negar a Dios, recuerda que no se niega lo que no existe. Tú materialista, recuerda que la materia no es sino vacío cuántico que todo lo une bajo un plan y una ley que tornan ondas en partículas. Recordemos todos, que nadie es sólo lo que parece y que competir para ser estimado es un mal juego. No soy ni lo que tengo, ni lo que otros ven que tengo. Podría yo ser lo que se ve, pero a eso sumad todo lo que soy y no se ve.

Deja un comentario