La sed… ¡saciada!

Cuando te acuestas cansado/a, posiblemente no te plantees qué es la vida, quién eres tú y porqué a pesar de cuanto haces nunca alcanzas la plena satisfacción. El cansancio, la ebullición de emociones del día, las cosas pendientes duermen, porque el cuerpo pide reposo.

Pero en algún momento, a veces incluso a menudo, te preguntarás cual es el sentido de esta larga serie de acciones en que hemos convertido la existencia, desde el día que sales de la casa de los padres y empiezas solo/a tu andadura. Hay quien lo hace y entra en un tobogán que indefectiblemente lleva más y más abajo, hasta que entras en una depresión.

Nada ni nadie nos alertó de que esa es una forma de vivir, pero que hay otras. Esa forma habitual de vivir puede resultar suficiente a muchos. La aceptan sin más. No fue mi caso,.. Tal vez tampoco es el tuyo. Y como no lo era, me puse a buscar una vida que no fuese un sacrificio constante, un sufrimiento demasiado frecuente y una continua sed de algo, que así, sólo a ratos se paliaba, que no se resolvía.

Esa sed viajaba conmigo y nunca se saciaba realmente con nada material. Lo que mejor funcionaba era el amor: a mi esposo, a mis hijos, a mi familia… Ellos son tangibles, puedo estar con ellos, abrazarlos, besarles, sentir su calor, pero aún esto es tan poco duradero… Mi sed seguía en mi corazón preguntándose porque nunca la colmaba.

La búsqueda me llevó media vida hasta comprender que no era algo externo, sino interno lo que buscaba. Fui creyente siempre, pero me enseñaron que Dios era algo lejano, alguien justiciero, y desde luego ajeno a mí. Me decían que me había creado y colocado en el mundo, y que sólo si «era buena», tendría acceso a Él.

Estas mentiras se borraron tras mis hallazgos. Encontré un gran maestro, Félix Gracia (tiene página web con ese nombre) que poco a poco me mostró que Dios no crea, que emana de si el universo, y que por ello NUNCA estuvo ni fuera ni lejos. De hecho todos somos vestidos suyos. Y si no te identificas con el vestido, la personalidad, todos somos el mismo: Dios.

Supe así que la vida está hecha de una misma cosa, que somos UNO y que es una la voluntad que nos mueve. Dios es un nombre para una realidad que permite vivir la existencia confiado, saciada la sed interior y libre. Libertad no es hacer lo que me place, sino lo que conviene, aceptando lo que trae el momento, convencidos de estar a favor de uno mismo, de la especie humana y de Dios.

El diario vivir se transformó. El cansancio cobró otra dimensión y sobre todo, mi alma ya no esta sedienta. El otro, el vecino, el ser querido, los compañeros, la cajera del centro comercial…¡TODOS! dejaron de ser extraños para ser oportunidades de amar a Dios, que descubres que eres tú mismo. No se puede amar uno mismo si rechaza al otro.

Ya convencida de ser Dios me preguntaba por qué no hacía milagros… Entonces comprendí. Dios es una «caja de oportunidades». La oportunidad se te brinda, pero tú has de hacerla real. Sólo al cabo del tiempo miras atrás y entonces ves, que lo yermo floreció, que la enemistad se deshizo, que las cosas no son como nos las contaron y ahí está: VES el milagro, la transformación de una vida sin sentido, doliente, en una vida ocupada y feliz. En ese trayecto has sentido que en ti hay una especie de fuente, que te da amor, satisfacción y risas fáciles, a parte de sonrisas. Te recuerdas de un modo y paulatinamente te has convertido en otro, más tolerante, más compasivo, con los demás y contigo mismo.

¡Por eso digo que soy un ser humano feliz! ¿Significa eso que no hay conflictos, problemas o sinsabores en mi vida? No. Significa que ante cualquier discordancia entre lo que he descubierto y lo que ocurre, tardo muy poco en restablecer el equilibrio y volver a sonreír. Mi blog se llama EN BUSCA DEL REINO DE LOS CIELOS porque estoy ocupada en traer el Reino de los Cielos a mi vida. Y… ¡¡No voy nada mal!! Te invito a que lo intentes, si sientes aquella sed de algo, de Dios, de ti mismo, puedes intentarlo.

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