Me resulta imposible no creer en Dios, y no creer (aunque no se vea) que somos una UNIDAD, semejante a un ecosistema, un hormiguero con una sola voluntad expresada de forma creativa por muchas facetas del mismo, donde cada hormiga aparenta regirse por su voluntad.
Durante mucho tiempo, una frase atribuida a Jesús me ponía los pelos de punta. Me sentía excluida de su promesa. Jesús, el hombre que se concibió Dios y consiguió manifestarlo, decía: NO TODO EL QUE ME DICE: ¡Señor, Señor!, ENTRARÁ EN EL REINO DE LOS CIELOS, SINO EL QUE CUMPLE LA VOLUNTAD DE MI PADRE.
Entonces, veía muy difícil ser hallado apto para formar parte del prodigio. Creía que el (por así llamarlo) test de aptitud era cosa de una vez y que tanto «ese» test, como el prodigio llegaban al morir. Yo decía mucho: ¡Señor, Señor!… Pedía mucho. Aunque ¿¿¿CUÁL ERA LA VOLUNTAD DEL PADRE??? ¿Cómo un insignificante ser humano conocería esa VOLUNTAD?
Se menosprecia la vejez. Sin embargo es un placer ir sumando años, experiencias y más aún, conocimiento. Uno va destapando grandes mentiras, esas que todavía hoy muchos creen verdad, aunque destrocen nuestro alma.
Pocas versiones religiosas conciben a Dios único y uno, y dicen que no hay otra cosa que Dios, otra cosa que mente a veces en quietud, otras en acto. En España, donde prima una visión católica de la existencia, no hay más que un Dios, pero santos y vírgenes hay multitud. Son como los múltiples dioses que tiene por ejemplo el hinduismo. Tenemos a Dios «tan partido en trocitos», que si nuestro Dios lo está, ¿Cómo no vamos a estarlo nosotros?
Pero la vida tiene una cohesión que no vemos desde tanta mentira.
Todo semeja distorsionado, la injusticia campando a sus anchas, la civilización humana rota y destruyendo progresivamente casi todo, más de una guerra encendida, sin contar las batallas por el poder y el dinero…¡Lo sé! Pues aún así, aquí existe una coherencia, un camino hecho de miles de caminos y un plan, que no va precisamente al caos, o a la destrucción final, sino al despertar de una humanidad muy dormida que necesita una buena sacudida.
Hoy celebramos en toda España la ASUNCIÓN DE LA MATER. Antiguamente se celebraba la cosecha, la recepción del fruto de la Madre Tierra. Y desde mi experiencia, no sólo María es MATER, no sólo ella es atraída por Dios. Ella simboliza la materia y en ella casan espíritu y materia al llevarla es su estado físico al Cielo. Es dogma de fe católico creer que está en cuerpo y alma en el Cielo. Pero creencias y símbolos hay que descifrarlos. Quien es Materia somos todos y ASUNCIÓN significa «atraer». Somos atraídos tal cual somos por Dios, aceptados con todo lo que aparentan ser fallos de nuestra voluntad. Porque si hay UNO sólo que vive no caben más culpas, ni fallos. Todos son atraídos y «van al Cielo», hasta los mal llamados malos.
Cada uno accede y supera aquel test que de niña me condenaba, viviendo y atribuyendo a todos la misma inocencia que quiero para mi. Al final si soy y estoy en la manifestación del único que existe, sólo hay una voluntad. La mía. Y el día que se descubre que uno mismo es también Dios, cuidas como una MATER todo pues es tuyo. Así se trae la justicia del Reino de Dios al mundo.
Te invito a probarlo. Tu eres todo lo que hay.
