El vendedor. Propuesta para «el año» que empieza.

Un poema de Juan Goytisolo podría ser el propósito de año NUEVO para todos…, olvidando propósitos que no cumpliremos.

Ni Jesús explicó bien cómo era su felicidad, dónde estaba. ¿Quizás porque la felicidad tiene infinitas caras, una por cada instante de la vida de cada ser humano? Bueno, la describió con parábolas… Esta sirve:

Un hombre descubre un tesoro enterrado en una tierra. Va y vende todo lo que tiene y se compra la tierra. ¿ Y eso es todo?, ¿no hay más pistas?»… Porque… uno se intuye que la conoce y la vive. ¡Podría ser más claro con el dónde, cuando y cómo obtener ese tesoro! Dicen algunos: ¡ lo aburrido que sería la perfección y ser siempre felices! Corta imaginación usan. En un universo infinito, con los medios necesarios y una curiosidad importante, todo interesa. ¡De aburrimiento nada!

Me dijeron: «lo que nos perdemos por no dejar que se muestren todas las maravillas aún por manifestarse…» Nos agarrarnos a nuestra identidad frustrante, a apegos infructuosos y al daño, con el que internamente nos hacemos merecedores del Cielo, un Cielo eso sí, postmortem. Compramos esa versión triste del VALLE DE LÁGRIMAS, relegando lo que el alma anhela: DISFRUTAR SIEMPRE. ¡Nos valen 15 días de vacaciones al año , que se truncan a veces!

Goytisolo da pistas cuando escribe:

En la plaza vacía nada vendía el vendedor (Otro vendedor).

Y aunque nadie compraba, no se apagaba nunca su voz. (¿Qué diría en el vacío?)

Decía:

¿Quién quiere vender conmigo la paz de un niño durmiendo, la tarde sobre mi madre y el tiempo en que estoy queriendo? Vendo en una cesta el agua y la nieve en una hoguera…

Alude a imposibles, o a detalles sencillos de una vida asequible a cualquiera. Si no conociste el regazo materno, conoces a alguien que te acogió y alivió tus pesares. Y seguro, que vendiste lo que nadie compraba, o has amado.

¿¿Puedes ser tan loco para elevar tu voz incansable vendiendo «nieve sobre una hoguera»?? ¿¿Puedes dejar la prisa por ver resultados o hacer lo imposible, posible?? ¡¡Se debilita tu voz??: ¿A quién vendo? ¿Qué otro loco, vende esto o lo compra? ¿Cuánto vale realmente? ¡¡¡Agota vender en un desierto!!!

Esa es la cuestión: VER desiertos, plazas vacías y aún así, no desfallecer. Sí. Nada, nunca, está vacío. Tras una ventana cerrada, una mujer maltratada pudo oírte, encontrar la fe para soltar su miedo y renacer. Tras la esquina, un emigrante escondido, dolido, reinició el coraje con que dejó su tierra. En la casa principal de la plaza, un político corrupto, tras las cortinas, podría al fin llorar sus abusos. Quizá, cambiaría.

En el desierto…, plagado de seres adaptados a su medio, hay vida que se reproduce entre arenas infinitas.

Milagro sería vender la paz de un niño durmiendo. Pero… Ni es preciso. La mayoría se extasía ante un niño descansando de la increíble energía que derrocha.

Ansiamos la felicidad. Tanto o más, la libertad. Quien diga que no, miente. Y en «cosas» como un niño, la vemos. Fuimos ese niño y nos preguntamos dónde desapareció esa ingenuidad. ¿Dónde? ¡¡¡Dentro de ti!!! Escogiste venderte al vendedor de realidades Ya no sientes tu verdad. ¡Ojo! ¡Está bien!. ¿Cómo conocer la verdad propia sin digerir antes la mentira? No te culpes.

Sólo que hoy, ante un tiempo nuevo, es sabio hacer lo que Jesús indica: Sé como un niño.

No dijo «sé niño». Dijo CÓMO. «Niño» es sólo una etapa. Más…¿Qué tiene ese niño? CONFIANZA, FE, y absoluta ausencia de venganza.

Una vez hice verdaderamente borrón y cuenta nueva con un culpable maligno. Decidí creer que le acababa de conocer. Usé la cortesía y amabilidad con que trato a un desconocido. El milagro ocurrió. Hoy es mi amigo.

Eso vende el vendedor de Goytisolo. Dice: confía, aunque el mundo sea horrible. Confía, porque hay un niño durmiendo en ti. Y sobre todo, no veas ataque en palabras y hechos. Te faltan, lo quieras o no, otras perspectivas. Revisa tus criterios. De niño, se formaron con la ayuda de un vendedor de mentiras.

«Si no te haces niño, no entrarás en el Reino de los Cielos», no condena. Te insta a crear tu mundo nuevo y ser tú ese hombre nuevo. ¿Cuando? Sé generoso, no ya con otros, sino CONTIGO mismo. ¿Cómo? Olvidando las mentiras. Sirvieron para formar parte del mundo de todos que tanta prisa te mete y tanto te angustia, incluso en vacaciones.

Nacemos para la felicidad. Disponemos de un cuerpo maravilloso para sentirla. Otra cosa es que compremos al vendedor de realidades la suya y acallemos a nuestro niño, por inoportuno. Él es esa voz incansable. Él lleva tu felicidad, esa que nunca se aburre. ¡En el fondo nada cambiará! Ahora bien, TÚ LO VERÁS TODO DISTINTO.

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