Cuando recibimos amor de un conocido o desconocido, emerge nuestra gratitud:»Eres un ángel!»Se dice, aún sin ser creyente. ¿Podríamos decir que aceptamos comúnmente la existencia de seres que actúan gratis y con entrega real? ¿Hay una figura colectiva mental,que cree que tal cosa existe?
Respondo que sí. ¿Y tú?
No existen seres alados, ni son superiores a nosotros. De ser así, siguiendo las teologías, Dios no se hubiera molestado en crear hombres. Sí. Existe entre nosotros, muy cerca a veces, quien nos insufla FE, ESPERANZA y demuestran que por feo y sucio que resulte el mundo, ellos, por alguna razón han evitado contaminarse de juicios, no actúan como todos, cuyas actitudes parecen casi inconcebibles, si no lo estuviéramos viendo al exclamar:» Eres un ángel».
Si la ciencia confirma la unidad de cuanto hay, si la fe asevera que somos UNO, sería lógico creer que esos ángeles son uno también con lo que existe, más aún, que son versiones propias de cada uno, posibilidades esperando manifestarse desde nosotros hacia el mundo. ¿Por qué se ven tan poco? Creo que eso cuenta cuánta telaraña actúa como la niebla y dificulta mucho creernos que tanto bueno sea nuestro.
Hay otro factor muy importante. El ángel es y vive en mí, como el o los demonios. La familia, primera puerta al mundo, puede fortalecer algo que es tuyo y te habita, o bien, coartarlo en la medida que le dejamos. Pero siempre, siempre, siempre sigue en uno. Acallado, tímido, pero activo. Por eso, un declarado asesino puede ser hoy un ángel.
La Psicología evolutiva tras siglos de observación, discusión entre escuelas y estudio, afirma que al nacer, y en los primeros tiempos, esa puerta se concreta en quien hace las veces de madre. Mamá es alimento, nos libera de incomodidades, nos place con su contacto… Papá, luego o casi al tiempo, se constituye como nuestro suelo, nuestro protector de lo externo o como el asegurador de mamá y mío.
«Mamá y papá» son dos roles, no dos seres. Si esos dos roles nos rodean de niños, nos muestran que nos aman y ejercen, la personita recién llegada al mundo crecerá con la sensación de invulnerabilidad, ya que si se ahogase psicológicamente, tiene dos pilares básicos que le devolverán a su equilibrio. Podrían decir que es un equilibrio falso, que el mundo le desestabiliza más de lo que nos gustaría. Olvidamos tal vez, que nacemos hechos de un material psicológico, como un disco de vinilo, donde las primeras canciones nos influyen tanto, que serán toda nuestra vida como un hilo musical que no cesa.
Ocurre también cuando esos roles fueron incluso dañinos. Sin embargo, es posible la reflexión, la toma de conciencia (ocurre cuando entramos p. ej. en crísis), siendo jóvenes, adultos o ancianos. Es fundamental comprender que no somos hijos del error, que cada secuencia vital es la pieza de un puzzle cuya foto final nos es conocida y es, en verdad, nuestro objetivo. Ni mejor ni peor que el de otros, pero sí el mío.
Los que eligen ver amor en casa y no otra cosa maligna, si no invulnerables, sí se sentirán capaces de afrontar hasta evitar el suicidio, o la desesperación. Han descubierto que vivir es un proceso continuo, que hay tiempos para todo, que, de vez en cuando uno puede frenar, parar y mirar. ¡Qué bien viene entonces, creer en los ángeles!. Sí, porque esas energías constructivas se encenderán, y donde había un pozo negro, aunque no sea instantáneo, de pronto nos iluminan.
Hay muchos padres que ejercieron, muchas familias que dan amor. Desde aquí hoy les nombro nuestro Ángel de la guarda, esa sensación de no estar tan sólo, al menos no para siempre, que uno puede rescatar de su memoria. Hay más ángeles, muchos más. Ponte las gafas de ver ángeles, y cuando surjan tus demonios, encomiéndaselos a ellos. La paz, premio total, volverá y aún si tus padres ejercieron «mal», también verás que hicieron lo que necesitabas para ser quien hoy eres.

