DEDÍCATE A SER, que eres perfecto como eres.

A menudo decimos: «es que yo también soy humano…» o «nadie es perfecto» o «tengo errores como todo el mundo». Es decir, afirmamos que ser hombre es sinónimo de equivocación, como admitimos que lo nuestro es no hacer bien las cosas… ¡Menos mal que los puentes los hacen los dioses, los edificios no se caen porque los construyen superhombres, y los barcos navegan de la mano del mismo Neptuno!¿No?

Hemos generalizado el concepto de fallo unido a nuestra naturaleza y el miedo a no dar la talla hace que afeemos nuestra dignidad, excusándonos en que lo suyo es cometer errores, porque somos «humanos». Sin embargo somos capaces de obras magnas y demostramos una resistencia colosal a la MISMA ADVERSIDAD, adversidad que parecemos atraer. ¡¡¡Y tal capacidad, ya la querría para si un titán!!!

Se se nos pasa la vida creciendo y envejeciendo sin que seamos libres jamás, o lo que se parece mucho, sin considerar que lo hemos hecho bien. Infinidad de «fantasmas» nos asedian y no desde fuera:

Sin PERCATARNOS casi nunca, obedecemos a dictados y códigos que viven agazapados en nuestra mente. P. ej. conduces sólo por una carretera amplia, con buena visión, con un coche que podría ir a 180 o más km. por hora, pero cuando pasas de 140, sin control de tráfico a la vista, levantas el pie del acelerador; o estás sólo en casa, puedes acostarte irrazonablemente tarde y sin embargo te acuestas, porque estas fuera de hora… ¿quien se ha insertado en nosotros, qué códigos seguimos que marcan lo correcto, los cuales nunca sometemos a juicio?…Y…

¿Que es lo correcto?

Correcto es una idea que descansa sobre el tiempo y una comparación, una o varias, donde alguien decide qué vale y qué no. Ese alguien puede ser una o unas cuantas personas y su dictamen se impone a los demás. Son muchos menos de que los que sufren lo CORRECTO.

Cuando yo era adolescente, era no sólo incorrecto sino inmoral, tener relaciones sexuales sin estar casado. Cuando mi madre era niña, ser hijo de una pareja no casada te convertía en ilegítimo, dicho amablemente, o directamente en bastardo, dato este que podía destrozar la vida de una persona. Pasados 50 años, ninguna de esas dos cosas se considera incorrecta, y por supuesto tampoco inmoral.

El tiempo demuestra lo aleatorio de los códigos que nos rigen. Igualmente, lo perfecto varía según las culturas y se fija como inalcanzable, ya que «somos humanos».

Pues bien, lo que llamamos obra de arte, que expresa un grado de excelencia digna de admiración sin cuento, es perfecta por el cúmulo de circunstancias que han impresionado al autor y han hecho que pueda expresar esa perfección. Por eso, lo perfecto es en realidad fruto de dejar fluir la vida y todo lo que acontece cuenta para lograr ese resultado final que funciona, que es admirable. Es evidente que sin cada una de las horas que preceden a la conclusión de una obra, no habría obra, ni excelencia, claro. ¿Alguien vió EL GUERNICA de Picasso mientras lo pintaba?

Cada paso encaminado a la perfección es adecuado, y sin él no se genera una manifestación perfecta. A veces, muchas veces, los pasos intermedios se visten de dolor, de crueldad, de aparentes desastres. Pero uno no puede hundirse en un paso. Ha de llegar al final. No importa qué aspecto tengan los pasos, gratos o ingratos, son perfectos para que al concluir, funcione lo que hemos creado. Y si funciona… ¡ES PERFECTO!

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