Cada época de la historia humana, si fuese una persona, nos diría que su tiempo fue apocalíptico y tan difícil, que vivir era un eufemismo. Con suerte…, sobrevivieron. No exagera mucho el cine histórico, incluidas todas las producciones.Pienso en alguien del entorno de la caída del imperio romano, un labriego, por ejemplo, o un habitante vivo hacia el final del paleolítico, en los albores del neolítico. Hay ejemplos a patadas.
Siempre somos el ombligo de la vida, la consideremos en su conjunto, o individualmente. Claro que creo que nuestro tiempo, a caballo entre dos eras, tiene una singularidad evidente:
DIFÍCILMENTE existen OTRAS MUCHAS ÉPOCAS DE TANTA DIVERSIDAD, RIQUEZA Y VIOLENCIA. ¡Hay un INGREDIENTE AÑADIDO!: UNA TECNOLOGÍA DE COMUNICACIÓN E INFORMACIÓN TAN COMPLEJA, AL ALCANCE DE TANTO IGNORANTE DEL CÓMO USARLA… Y SIEMPRE HUBO RICOS Y POBRES. Aunque adivino, QUE EL POBRE ACTUAL ESTÁ AÚN MÁS DESPROVISTO DE DIGNIDAD.
Circulan leyendas muy instructivas a cerca de tiempos cambiantes, cuya verosimilitud es cuestionable, pero inspiran al intelecto humano. Conozco un poco la de Lemuria. Hay en Madagascar lemures, son primates, y me extrañaría que tengan algo que ver con un Lemur de Lemuria. Quizás… Aquellos eran seres acuáticos, respiraban por branquias. Se les alertó, de alguna forma. Corrió la voz: de no disponer de una mutación que crease un órgano nuevo, morirían con el cambio…
Grave reto, pues para mutar era imprescindible permitirse una adaptación orgánica, o sea física, biológica. Si me hubiesen dicho que o mutaba o moriría, tal vez llegado el momento hubiera preferido elegir cómo morir y hacerlo sin contar con el rumor el rumor. ¿Pedían que te creciese un órgano nuevo? ¿Mutar?¡Como si uno supiese hacer crecer nada en su cuerpo…! Aunque, …¿No será el cáncer un órgano incomprendido? No ironizo. Pooemos hacer crecer un tumor, reto dolorosísimo para quienes lo generan. De hecho, sobrevivimos, la mayoría, a un montón de tumoraciones de las que ni nos enteramos. Podemos crear mutaciones biológicas TODOS. Es evidente, que ni es un proceso consciente ni controlado por la voluntad.
Pues bien, decía aquella leyenda de Lemuria, que quien creó pulmones sobrevivió. La tierra restringió su nivel de agua. La humedad del cielo disminuyó. Como pasa con los renacuajos ya con patas y con forma casi de rana, aún con cola de pez. Mueren en masa pillados en un charquito a punto de evaporarse en verano.
Esto destaca en la leyenda. ¡Desgraciada raza, enfrentada con modificar su cuerpo para seguir vivo! Parece tan injusto.. Es lo que tiene un cambio: renovarse o morir..
Olvidamos y muchas veces, que por más que estemos sobreviviendo en cualquier tiempo pasado o presente, la inadaptación a todo cambio procede de la ignorancia, del ajetreo al que nos sometemos, del ruido externo e interno. Antes, era distinta la calidad del ruido. Pero RUIDO, siempre hubo y gente que se apartaba en busca del silencio. De esa, hubo también.
Conocemos la dotación del homo sapiens sapiens, la del cromagnon que aún somos casi tal cual surgió. ¿Vendrá dotado de algún mecanismo desconocido capaz de adaptaciones insólitas? ¿Estará en su ADN?
Jugamos al «por si acaso». Nadie, a título individual, quiere en serio adaptarse y aceptar. Por eso, el poder decide por nosotros. Nos imponen cámaras, nos estudian cual cobayas gracias a los medios de comunicación de masas, y se adelantan al GRAN CAMBIO. Fácil. Los cobayas morirán, según clases, prescritas por sus IA. Se dirán…: » ¿A cuántos necesitamos?» Y actuarán como si la vida, la humanidad, fuese plastilina en sus manos.
Disponen de todo tipo de estrategias y elementos, crueles e injustos a todas luces. Y nuestra ignorante y pobre raza, seguirá sin pensar sobre eso del ADN, entre otros temas claves, porque comer y pensar no es siempre compatible en un mundo que no oye crecer jamás la hierba.
No está ni todo ni nada perdido. Todo el tiempo sentimos nuestro cuerpo y alma y el alma no muta, trasciende y el cuerpo responde. No lo ves, pero el órgano que crees no tener para vivir el cambio, lo tienes. Se llama razón y se llama voz. Se llama corazón, no el músculo, sino ese amor con el que flirteamos desde nuestra incapacidad manifesta, hasta hoy, por egoísmo. Un pasito diminuto más y… Si amas, el resto emerge desde tu corazón. ¡Ah! mejor no te vendas, ni te traiciones, porque la corrupción no está sólo en las altas esferas. Realmente, es cuestión de 5 minutos.
Con cariño, FELIZ 2026.
