LA PERSPECTIVA

Entendemos todos el concepto PERSPECTIVA, aunque me pregunto si conocemos el alcance real y aún más el efecto afectivo que la palabra indica.

Pongamos un ejemplo. Dibujo un paisaje. Mi perspectiva de esa imagen…¿ hace referencia a cómo lo veo yo? Para nada. Quise dibujar algo que había visto. Inmediatamente, o supero el efecto de que mis lápices y mi mano no son capaces de plasmar mi imagen mental, o rompo el folio. ¿Por qué? La imagen que dibujé NUNCA será fiel a la mental y frustra que no haya parecido entre la realidad y mi imagen. DOS perspectivas: La realidad frente a un dibujo.

Suponiendo que acabé el dibujo, lo enseño a otra persona. Automáticamente, se crean otras dos perspectivas. Una: lo que sus ojos ven, otra lo que su boca me contará, que incluye el afecto que esa persona me tenga. Sin darnos cuenta, hay CUATRO perspectivas ya. La mía , la que logro plasmar en mi dibujo, la de mi persona de consulta y la que su comentario me ofrece teñida de afectividad, que Incluso puede ser negativa, si la persona fuera poco amiga. ¡Y sólo hemos hecho un dibujito y se lo hemos enseñado a un «juez»!

Las cuatro perspectivas surgiendo de una situación poco trascendente, dan una idea de lo que pasa en la vida real. ¿Cuántas perspectivas emegerían si ese dibujo se expusiera en la red?

Circula una frase que cuenta que mientras eres un árbol del bosque, no sabes qué es un bosque. Tu haces el bosque junto a los otros árboles y seres, sí, pero no te ves desde fuera y por tanto no sabes qué es el bosque. ¡Es una cuestión de perspectiva! O te sales del bosque y te ves como árbol individual, entre muchos parecidos a ti, o te ves dentro, lo que te incapacita para comprender tu valor propio siendo bosque.

No hay cuestión moral aquí. No es bueno o malo verse como árbol o como bosque. Lo que hay son dos posibilidades, no excluyentes, que uno puede vivir, dos perspectivas que cual si fuesen herramientas, uno puede tomar. No es posible estar en la dos perspectivas al tiempo. Pero si podemos mirarlas alternativamente. Esto enriquece enormemente nuestra conciencia de las cosas, amplía nuestros horizontes mentales una barbaridad.

Otras frases que todos usan, sí afectan nuestra perspectiva: «nadie es perfecto», «soy humano», dando a entender que por eso fallamos (es otra perspectiva), «la vida es así», también dando a entender que es decepcionante y cruel…

Y es cierto, porque nadie SOLO es perfecto. Cualquiera de nuestros actos nunca son sólo de uno. La mente de cada cual es de una riqueza apabullante y contiene datos que se retrotraen a la primera célula que nos dió origen y más cerca en el tiempo, toda la formación familiar, social, humana, actúa en nosotros continuamente. Esa frase esta inacabada: «NADIE ES PERFECTO SOLO». SON INFINITOS LOS ELEMENTOS QUE PARTICIPAN EN UNA ACCIÓN, esta sí PERFECTA. Ser humano no incapacita, y la vida nunca «es así». Depende de la perspectiva.

Desde la perspectiva de un leopardo cachorro, que jugueteando en ausencia de mamá que va a buscar comida, se ha enganchado en una rama del árbol, se ha partido su patita y clama con sus aullidos por la vuelta de su madre, cuando esta vuelve y ve el panorama, comprueba que no puede arrancar a su hijo del árbol y tras unos minutos de desconcierto se va, dejándole morir solito, desde esa perspectiva, la vida y su madre son un espanto. Si la naturaleza fuese una persona, uno podría gritarle que no hay justicia, que ese pobre bichito confiaba en su madre y que no es justo que ella se vaya sin intentar si quiera confortarle en su dolor.

Pero …¿Qué perspectiva podría tener la naturaleza? La vida tiene fases. La primera es la de supervivencia y ahí, sí, el más fuerte, el más hábíl, el más cauto sobrevive para continuar la especie. Y esa es la perspectiva de la naturaleza: SOBREVIVIR. Sin eso, ninguno de nosotros estaría aquí para contarlo.

En la segunda fase, sigue siendo importante sobrevivir. Aparecen nuevas intuiciones,nuevas asociaciones que abren a los supervivientes nuevas posibilidades. Juntos mejor que separados, pero juntos conlleva desacuerdos, precisamente porque las perspectivas de muchos individuos no coinciden. Esta fase de convivencia, obliga a pactar, a hacer normal para todos lo que a alguno le parecerá anormal. No obstante los afines se unen, su perspectivas se parecen y surgen verdaderos lazos de amor… y de odio. Seguramente nuestra sociedad se mueve al final de esa fase.

La sociedad humana ve ya lo caduco de optar sólo por sobrevivir o convivir. Nuestra comunidad está abriéndose a otra fase, una que usa el córtex, una que es consciente de la vulnerabilidad del débil y el abuso del fuerte, de la validez de los pactos, sin desatender a los inconformes y LA UNIDAD, el equipo. Es oportuno apagar los orgullos y encender la fraternidad. Y lo mismo que en Lemuria, milenios atrás, hicieron falta pulmones para entrar en una nueva fase, HOY hace falta CORAZÓN. Quien no pueda usarlo, porque su perspectiva se lo impide, habrá de buscar otra o no estará en el mundo nuevo, porque nuevo es el mundo que está naciendo y tantos anuncian, fruto de nuevas perspectivas.

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