¡¡¡YA!!!

Yo no sé vosotros…, pero yo siempre había sentido que la felicidad era algo futuro.
He sentido infinidad de veces momentos de dicha, de gozo incluso indescriptible…Mas ¡Ay! Eso, se escapaba de mi como el agua por el sumidero de un lavabo. No sabía cómo poner un tapón para retener en mi esa alegría desbordante.
Ni siquiera mi optimismo me libraba de caer casi inmediatamente en una desdicha, una melancolía o una pena aplastante, tanto o más por haber estado justo antes tan contenta.
Conozco esa teoría que dice que el miedo a perder lo bueno te lleva irremediablemente a lo opuesto. Y esa otra, que dice que uno crea su realidad, o sea que si es pocha, encima eres el culpable de mantenerte del lado triste de la vida…
Una vez una persona me dijo que no había medicación, ni terapia posible para hallar el Cielo. Me aseguró que el Cielo estaba en mí.
Eso era muy bello, muy inspirador. Pero cuando uno trata denodadamente de ser bueno, de hacer el bien sin mirar a quien, cuando uno se entrega en su trabajo te paguen o no por lo que les das y a pesar de todo la felicidad se te escurre entre los dedos, te dan ganas de gritar:

P O R Q U É!!!! DIOS, PORQUÉ!!!!

Ni que decir tiene, que Dios no baja y te cuenta el porqué.

No. No obstante Dios te oye.
Dios hace las cosas de un curioso modo. Nunca te da pan. Siempre te da semillas de trigo. Uno puede revolverse y decirse que no sabe sembrar y colectar trigo para llevarlo al molinero, obtener harina y luego con ella lograr esa bolita blanda y apetecible, que crujiente y todo, llamamos PAN. Los caminos que recorre el corazón y la mente unidos no son tan conocidos como esa trayectoria que va de la semilla al pan. Y no obstante HAY CAMINOS y senderos y de forma laberíntica a veces, uno descubre por fin, que HA HECHO PAN.

ES CUESTIÓN DE FE Y DE ESTAR DISPUESTO A DEJARLO TODO.

Empecemos por lo más fácil. D E J A R T O D O.
¿Qué es dejar todo?
Yo solía creer que era abandonar mi casa, mi comodidad, mis cosas y seguir no sabía muy bien a donde ni a quien. Pero ya de entrada me culpaba porque no dejaba nada material.
Ahora lo veo de forma distinta. DEJAR no es abandonar, ni separarse de nada ni de nadie. Dejar es tener sin poseer, sin disponer de ello como si fuera mío. Dejar es aceptar plenamente que no poseo ni mi cuerpo, cuanto más mis títulos, mis amistades, mi pareja o mi coche. ¡Ya se que lo he mezclado todo! Pero se trata de NO POSEER. Puedo amar y no querer. Si quiero, ya estoy pretendiendo que tengo la potestad de imponer mi voluntad sobre lo querido.
Por ejemplo: Mi pareja.¿ Amo o quiero a mi pareja? Si le “amo”, lo que me gusta es ver felicidad en su gesto y si esa felicidad no parte de mi presencia, da exactamente igual. Si “quiero”, querré que esté conmigo cuando quiero que esté, que haga las cosas según yo creo. Si “quiero” tendrá que ser/hacer lo que yo espero. No podrá mirar a otro/a, pues significará que no soy bastante para él/ella. ¡¡¡CLARO QUE NUNCA SOMOS BASTANTE!!! Un ser humano es un océano de posibilidades, entre las que escoger de continuo. Cerrar el campo es absurdo. Pero a querer así llamamos “amor”.

Dejar a los hijos/as es permitir que crezcan. No crecen para asegurar mi vejez, ni crecen para darme satisfacciones. Crecen lo quiera yo o no, pero si soy padre o madre como quien cría a un perro para guardar, o caza, o que disfrute sin más, no tengo un hijo, busco una repetición mía o crío un salvaje que tarde o temprano se hará daño.
Un hijo/a pone su confianza en mi para que sea su valedor, su guía mientras crece ( solo mientras crece) y para que le permita descubrirse y evolucionar. Si no me gusta lo que va sacando de sí, o le permito ignorar las reglas del mundo, estoy traicionando esa confianza. Hace daño crecer sin ley, igual que hace daño rodearle de leyes propias y ajenas como quien marca un único camino. Y ellos no merecen daño alguno. Merecen desarrollar lo que traen y que les pongamos en situación de descubrirlo. ESO ES CRECER. Lo otro desarrolla patologías, desde la común neurosis, hasta grados diversos de alteraciones psíquicas. Volarán, pero no con mis alas, ni con mis prejuicios…

Hay más. Diseño un proyecto. Doy mi vida en él. Tanto, que estoy amarrado/a a los resultados del proyecto. Creo en mi poder, en mi fuerza y lucho por que el proyecto me saque de pobre, o por que me mantenga rico. Pero ya no vivo la vida. Vivo para el proyecto. Eso es otra de esas cosas que es bueno soltar, dejar…Ser feliz no se halla tras los resultados de nada. Por supuesto tampoco tras los resultados de mi proyecto o proyectos. Un buen resultado me alegrará, aunque uno malo me desbaratará el castillo de naipes…

La lista es larga.Y uno vive atado hasta que un día, sea lo que sea que me ata, comprendo que no me lo podré llevar. Moriré y conmigo mi vida entera. Bueno…Sólo lo que es material de mi vida. MIS ATADURAS ME ACOMPAÑAN.
La cosa es que aquello de lo que me he adueñado, sea una pareja, un hijo, un proyecto, donde he puesto mi mente y mi corazón, si me ata, impide que aquí o más allá sea feliz y encuentre definitivamente la paz y el gozo.

“Quien quiera venir en pos de mi que lo deje todo…” Dijo hace 2000 años Jesús. Sé hoy que se refería a estas cosas, a “ser dueño de”, a “estar atado a”. Nunca dijo que no amásemos a parejas o hijos, que no diseñáramos nada… Sólo que vivir como si no nos importara cómo reaccionan, cómo son, o cómo nos tratan, es decir vivir “dejándolo todo”, eso lleva a REINO DE LOS CIELOS. CERCA…DIJO QUE ESTABA CERCA, PORQUE VIVIR ASÍ LA VIDA, GARANTIZA SER FELIZ. Feliz aquí y ahora.

Y la fe…
(Se que es largo…Pero no se expresarlo más brevemente…)

¿¿Fe, qué es ???
Fe es tomar una decisión y no permitir a la razón entrar.
Yo he tomado esta decisión:
Por lo que sé de la muerte y hay mucha información sobre lo que pasa después, uno acaba su vida personal y del otro lado te preguntan: ¿Lo quieres dejar todo?
Si nada dices, el proceso natural te lleva a una nueva existencia.
Quien te lo pregunta eres tu mismo, la parte más superior de tí.
Hay muchas probabilidades para un cristiano como yo, de que ese que te pregunta sea Jesús. Si tu callas asombrado y embebido en lo sublime del momento, vuelves al mundo.
Yo creía que mi fe en Jesús era inquebrantable. Sólo hace muy poco, vi que mi fe era de chichinabo.
Jesús dijo un día:
“Me voy y a donde voy no os puedo llevar. Si no fuera así yo os lo diría. Pero volveré y a donde yo voy os llevaré conmigo, para que donde yo esté estéis también vosotros”.
Pues bien.
He decidido creerlo, fiarme de esas palabras. Creo, que si no hay otro modo, Él me llevará consigo. Y no voy a permitir que nada ni nadie, en especial yo misma, me mueva un ápice de esa creencia. No dejaré más razonamientos penetrar y romper esa fe.
Tomadme por loca…¡¡Me da igual!!

He decidido que nada hay en mi reprobable, en especial nada que yo vaya a reprobar. He decidido que SOY DIGNA DE LO MEJOR. Y para mi lo mejor es la VIDA, pero no esa pequeñez que he vivido siempre…NI HABLAR!!!
Es la VIDA, esa que permanece por encima de los muertos, de las cosas y de las épocas. ¡¡¡LA VI-DA!!!

Jesús nunca explicó cómo era el Reino de los Cielos. Lo que si dijo es que estaba cerca y que Él nos llevaría allá con Él. Pues yo… ME LO CREO.

Yo
¿Y sabéis qué?
Podré padecer dolores, pero no más sufrir daños del alma. Esos se han borrado.
Si yo soy digna de lo mejor, todo cuanto he vivido, lo reconozo y declaro inocente, bendito y sagrado. Y cuanto viva de hoy en adelante, será igualmente bendito inocente y sagrado. Es mi decisión. Me erijo en juez de mi existencia y la declaro libre.
Nada me ata ya.
De hoy en adelante seré feliz y si me toca el dolor, lo abrazaré con toda mi alma.

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