DECLARO INOCENTE AL MUNDO.

 

Entiendo por mundo quizá lo mismo que vosotros, pero pudiera ser que no. MUNDO es para mi todo lo material; toda creación humana; toda conducta humana visible destructiva; todos los grupos y sociedades con intereses egoístas y en general incluyo también la inmadurez. Excluyo la naturaleza, el inconsciente colectivo, lo invisible que sentimos real y construye…Eso da una idea bastante aproximada sobre a qué me refiero cuando hablo de MUNDO.

Conozco una ley universal tan cierta como la gravedad:

LO QUE DOY ES LO QUE TENGO. LO QUE ME QUEDO LO PIERDO, si alguna vez lo tuve.

Es un principio esotérico. Lo esotérico no es oscuro, ni misterioso, ni peligroso, SOLO  NO  ESTÁ  A  LA  VISTA…Sé muy bien que resulta increíble creer que lo que doy es lo que guardo. No funcionamos bajo esa creencia. Si te doy mi pluma, la pierdo. ¿Verdad? Dar es perder lo que dí. Sin embargo debe haber alguna razón cuántica, porque si te doy mi pluma, me juego algo a que en un rato, mañana quizá, alguien me regalará otra. Si doy es porque tengo y si tengo es porque “produzco” y de donde saqué lo que te dí, llegará de nuevo lo que en apariencia perdí, si es que todavía lo necesito. Guardar, quedarse con las cosas anula el flujo natural de la vida y las consumiré con cuidadito, pero se acabarán. Así no soy productor, sino un usuario.

Lo cuento porque siento que el único modo de que el mundo no sufra es que yo le regale una visión inocente sobre él. Si “DOY inocencia”  al mundo, el mundo que me llega será inocente. Llevo practicándolo mucho ya y es cierto. SOLO PUEDO VER INOCENCIA en todo y por todas partes. También veo mucha ignorancia.

¡Ojo! No me refiero a falta de formación, a desconocimiento consciente. No. Hablo de ignorar que todo es espíritu, “ondas” si lo preferís por usar un término más científico…Ondas que se convierten por un rato en partículas y cuerpos…, para volver a ser lo que nunca deja de ser la materia: UN MONTÓN DE VACÍO CUÁNTICO plagado de ondas y ciertas cantidades de partículas aglomeradas que parecen cuerpos.

Tanto el vacío, como las ondas son AMOR. Ignorar es creerse falto de amor, falto de compañía, es sentir amenazas en mil y una situaciones y es creer que yo soy uno apartado de los otros, como una isla que olvida que si el mar se evapora descubrirá que siempre ha sido tierra alta unida por su base a la llanura infinita con altibajos…La ignorancia de la que hablo hace creer que yo poseo algo. Hace creer que es posible el robo. Hace creer que la vida se acaba y que dos pichones no son parte de mí. Hoy os voy a hablar de dos pichoncillos.

La paloma, símbolo de la paz, signo del Espíritu Santo, es según he tenido que descubrir con dolor un enemigo. La imagen idílica de una plaza llena de palomas comiendo de la mano de las personas, ya no es popular.

En mi colegio tenemos unas cuántas. Llevan luchando contra ellas hace un tiempo sin mucho fruto. Unas semanas atrás, un operario del ayuntamiento subido en una grúa tenía que limpiar los canalones de sus heces y nidos. Aquel hombre, simplemente no tuvo corazón para tirar al suelo cuatro o cinco metros más abajo, un nido con dos cabezorrillos, que piaban y mostraban toda las ganas de vivir posibles. Tirar huevos y pollos muy pequeños era otra cosa. Aquellos eran demasiado grandes para ejecutarlos.

UNO

Y terminaron en mis manos, convirtiéndome en su madre. Sé que no eran bonitos…Pero yo no me daba cuenta. Durante tres semanas he disfrutado de ellos…Del ansia por comer que mostraban moviendo sus alitas y sus picos, de cómo crecían y cambiaban a ojos vista, de las poses, del incipiente intento de saltar, volar luego, pero sobre todo de la INOCENCIA DE SU MIRADA.

Habían apostado por la vida y yo era su medio para conseguirlo. Eran palomas, no seres humanos, lo sé. Tampoco nadie me ha pedido jamás ocuparme de un bebé. Lo mismo habría hecho por un ser humano.

Una de ellas no movía el ala derecha. ¿Habría sido yo la causa?¿ Fui yo al manipularla la que habría arruinado su vida? ¡Una paloma que no vuela!¡¡Un ser destinado a surcar el cielo, truncado su destino por mí aun antes de lograrlo!! ¡Dios mío, que nudo se me hizo en el estómago! No podía dormir y decidí llevarla al veterinario, que aseguró que se trataba de una malformación. No había nada que denotara que algo externo hubiera causado la lesión. No me lo acabé de creer del todo, pero el nudo y la angustia se deshicieron.

¿Que voy a hacer cuando crezcan? Las soltaré y ya. Después me decía: Iré viendo. Bástale a cada día su afán. Días después me dijeron al comprarles comida (su papilla como si fueran bebés), que aves criadas por personas no se adaptaban luego a la vida salvaje…¡Mala cosa, pensé! Aunque seguí cuidándolas como si nada. Es todo un mundo la cría de palomas. No comen igual, ni necesitan las mismas atenciones en la semana uno, dos y después. Y luego hay que prepararlas para la suelta, aproximadamente entre 35 y 40 días tras romper el cascarón. Internet me ayudó. “la Gata Vegana”, una chica joven explica muy bien qué hacer y yo seguía sus consejos. Empecé a visualizar un palomar cuidado por amantes de las palomas y recordé que mi vecino se dedica a retirar palomas de los tejados. ¡Ahí lo tengo! Él ha sabrá de algún palomar!¡¡Seguro!!

LLamé a su puerta y amable como siempre me escuchó, para a continuación partirme el corazón sin pretenderlo.El panorama era desolador.

Actualmente son un enemigo público. Sus “cacas” destrozan los edificios y manchan, sin hablar de las enfermedades que pueden transmitir. Los palomares se han prohibido en las ciudades. A penas quedan algunos y no se permite crear nuevos. ¡Cómo! ¿No estaban protegidas? Sí. Tórtolas y Torcaces sí. La vulgar llamada “bravía” se reproduce hasta 9 veces al año, no le importa caminar sobre sus propias heces y constituye una plaga. Entonces…¿Dónde las dejaba él tras capturarlas? En granjas fuera del círculo urbano, dijo. ¿Qué hacen con ellas? Las usan para el tiro de pichón.

Si lo primero ya me había echado un buen jarro de agua fría, esto, directamente me revolvió las tripas.¡¡Mis dos pichones criados a mis pechos casi, pulverizados en el aire por un cazador que se divierte así…!! También las venden muertas para ritos de magia negra…¡Mi estupor absoluto iba en aumento…! Me anunció de paso que si las dejaba en nuestro tejado, él se encargaría de “decirlas adiós”. Unos años antes lo hizo con las teníamos y yo había echado de menos a menudo.

Debes saber que por aquí hay tres parejas de autillos por la noche. De día están los cernícalos primilla de la zona y algún halcón peregrino…¡¡DIOS!! Horas de hambre y sed y agonía por ignorancia de postre…Mis esperanzas de que vivieran al menos 6 años, tiempo de vida estimado para una paloma en libertad, se desvanecían. Su madre no pudo enseñarles a protegerse y la que no volaba sería pasto seguro de sus garras y picos…En casa, con mi gata cazadora no podía mantenerlas, aun si superaba el tema “cacas”.

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Me vi volviendo a casa con ellas a madrugar más de lo habitual otros diez días, para soltarlas después y enviarlas derechitas a la muerte. Tengo un águila Harris a la que alimento con palomas, me dijo. ¿Y como se las das? pregunté. Las descoyunto rápido y tras congelarlas y descongelarlas después, se las doy, me respondió. Recordé a los indios, que ven en el depredador a la presa de que se alimentaron y sintiendo ya mis ojos llenarse de lágrimas, las vi convertidas en águila…, al menos parcialmente. De todas las salidas malas que tenía, esta parecía la más natural, la menos dolorosa. Decidí dárselas. Cogió una caja de zapatos y las oí piar de miedo…Sí, era miedo, pues ya distinguía yo por qué piaban. Entré en casa y todas sus huellas me hundían. ¿Había hecho lo mejor? Ganas me daban de correr a su puerta para que me las devolviera…Pero mi tarde fue triste, acongojada, indecisa… y triste. No pude comer. Lloré sin encontrar consuelo.

Pensé en Dios. Millones de sus criaturas amadas mueren. Las crea y las destruye. Yo estaba jugando a Dios esta triste tarde y no encontraba la paz. A mi mente venía una imagen: Sus ojitos. Torcían la cabeza y miraban al cielo. Eran la inocencia auténtica y yo, quizá había traicionado su confianza en volar por ese azul tan grande.

Al día siguiente desperté como venía ocurriéndome antes de la hora en que las alimentaba. Sentí que no estaban y volví a llorar. Mis ojos se habían hinchado. Hasta bajo los párpados tenía dos bolsas. Estaban enrojecidos sin remedio.

Camino al colegio recordaba… Cada mañana le digo al Dios que también en mí habita, que se haga cargo de todo. Aquella en particular dije: “Yo pongo el cuerpo. El resto es cosa tuya”. Mi llanto nació de creerme “el HACEDOR”. Olvidé que soy una herramienta que fluye con la Vida, que quien había actuado era quien siempre hace todo con sabiduría, amor y bondad. El “yo” ese que se sentía responsable, no era una vez más: nada.

Y como suele, mi mente saltó a otra asociación: ¡Claro! Afirmo a diario que el mundo es inocente,y mis palomitas han venido a recordármelo con su mirada, después de haber sentido la inocencia en mí. ” Lo que das es lo que posees”.

TRES

Sí. DECLARO INOCENTE AL MUNDO. IGNORANTE, pero INOCENTE.

 

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