FERNANDO…

He oído mucho que EL DINERO MUEVE EL MUNDO…¡¡Tantas!! Y sin embargo que lejos de la verdad está esa sentencia, cuanto de falso desvela…

Lo que nos mueve a todos sin excepción son las ganas de sentirnos queridos, de ser aplaudidos, de causar admiración, de sentir en suma que somos valiosos para quienes nos rodean…Y sólo cuando por las múltiples causas que puede haber no hemos conseguido ESO buscamos sucedáneos, alternativas a lo que solo tiene un nombre: A  M O R.

Estaba pensando en que pasaría si pudiera ser capaz de ver y sentir, como a veces ocurre, lo que mueve los actos de una persona. Imaginaba cómo sería poseer la capacidad de observar simultáneamente un grupo numeroso y conocer los por qués de su alma, los para qués de su actividad y he sentido que la vida y el mundo cambiarían totalmente de aspecto si pudiera comprender in situ, ipsofacto, cada movimiento que ven mis ojos.

Estamos al final de un plazo de tiempo. Para mi ha llegado la absurda evaluación de mis chiquitines…He de publicar qué veo cada día con mi escasa calidad de interpretación, ponerles “ese termómetro” que dice si son aptos o no. ¡¡Quién soy yo para juzgar a otro ser humano…!! Pero es parte de mi labor y no puedo soslayar la tarea poco idónea, que inevitablemente dará un “fallo” sobre quienes aun están como yo creciendo…FALLO, no deja de tener gracia que lo que un juez hace se llame FALLAR al emitir una sentencia…Y buen fallo es pretender que lo que parece, sea y lo que creemos resulte fidedigno. No obstante el mundo lo demanda. ¡Sea!

Pensaba en uno concreto de mis niños, complejo donde los haya a pesar de su corta edad, de esos que si se me dirige, casi siempre es para acusar a otro, o que si no está ausente (¿Estás en Saturno? le suelo decir yo…) está “pinchando” a otro: Pinta su hoja, o le toca el pelo, le quita su rotulador…Y sé, porque le amo, que no hay para nada perversidad en sus actos, que sólo busca ser parte del grupo, afecto, cariño…Por alguna razón no muy clara causa rechazo y no le queda otro modo de pertenecer al grupo que aislarse o molestar. Puedo, tratándose de niños y situaciones simples, ver y comprender sus pasos.¡ Y provoca tal ternura este pequeño alienado por sus iguales… ! Veo cómo intenta brillar, cómo se esfuerza en ser original pidiendo a gritos un aplauso que nunca conceden los suyos. Siento el inmenso deseo de formar parte de ellos con honores, sin jamás ser comprendido, sin que sepa qué es lo que repele de él a los demás…

Si evalúo su conducta visible, diría que es un niño raro, incómodo, distante, incluso malicioso, porque es inteligente y se le ocurren maneras de incordiar notablemente distorsionantes. Pero con él, aun puedo jugar a Dios y mirar en su interior, saber que tiene tantas ganas de ser aceptado y tan poca habilidad para conseguirlo, que sólo le queda un papel por escoger: el de despreciado. No le cuadra. Tiene tanto que dar, tanta capacidad de innovar, que sus compañeros huyen de sus ideas como del fuego, quizás por no parecer tan corrientes…Y dedica su tiempo cuando vuelve de otro planeta a incomodar, a meterse en todos los conflictos. La vida de Fernando no promete ser fácil. Como su “seño” de Infantil a penas puedo paliar algún efecto de este maremagnum en que su vida transcurre. Puedo hablarle, hacerle reflexionar…¡Pero es aun tan pequeño! ¿Servirá mi atención? Y…¿Seré justa cuando le regaño por molestar? Sé que no.

Fernando es un ejemplo de cómo se teje la red de relaciones humanas y cómo lo que parece nunca ES.

Ni nuestros instrumentos de conocimiento, ni nuestros procedimientos de juicio, ni nuestra capacidad real de observación es justa, ni tiene nunca opciones de valorar con ecuanimidad lo que vemos. Conocemos el mundo, o eso decimos, a través de un cristal opaco, sucio de ideas contaminadas y preconcebidas, válidas para un tiempo pasado. Nuestras tradiciones particulares y locales nos condicionan tanto…, que pretender que SÉ algo es falso.

De vez en cuando encontramos dentro certezas que llegan como rallitos de luz y nos deslumbran. Surgen del interior. Son destellos de verdad. Y algunas veces alguien dice algo que nos demuestra la falacia de nuestras convicciones. Entonces nos sentimos muy poco para luchar contra un cruel mundo y lo dejamos estar, matando una intuición preciosa. Nos educaron así, para que nada nuevo, verdaderamente nuevo prospere.

Y si consiguieses ver el mundo como un sabio, te preguntas: ¿¿¿CÓMO NO ME CONTARON ESTO ANTES??? Soy “viejo/a” para cambiar…, canta una vocecita interior. Hay también textos sublimes que a todos nos enganchan y aun estando escritos en otra lengua, los tarareamos cuando se nos ofrecen como una melodía…

“IMAGINA que no hay Cielo…Es fácil si lo intentas…,

ni infierno bajo nosotros, sobre nosotros sólo cielo…

Imagina TODA LA GENTE viviendo el “HOY”…

Imagina que no hay países, no es difícil hacerlo,

nada por lo que matar o morir, ni religiones tampoco…

Imagina toda la gente viviendo la vida en paz…

Imagina que no hay posesiones…Me pregunto si puedes hacerlo…,

ni necesidad de guía o hambrunas…Sólo hermandad en el hombre…

Imagina a toda la gente compartiendo todo el mundo…

Quizás, dirás que soy un soñador. Pero no soy el único.

Espero que un día te unas a nosotros y EL MUNDO SERÁ UNO.”

Corrían los SESENTA del s. XX. John, un Juan…¡ Cómo no…! Cantaba con su pelo largo revolucionario entonces y un aspecto poco corriente para la moda imperante, esta canción. ¿Quién no ha cantado alguna vez al menos la primera palabra: IMAGINA…?

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No es sospechoso de riqueza o poder, aun si su fama le convirtió en uno de ellos, ni era amigo de baluartes religioso tampoco, pues el budismo al que se acercó no es realmente religión, sino estilo de conducta para el que lo adopta. Su muerte paralizó un instante el mundo. No hablaba de Jesús, ni predicaba en las plazas. Eligió cantar y su música toca el alma de quien escucha aun sin entender su poema…

Los Juanes son gente especial. Son un “cualquiera de nosotros”, usamos su nombre para mencionar al hombre de a pié en los chistes…Y Juan era, según la tradición, el amado del Galileo más famoso de la historia.

De él dice la Biblia que PERMANECERÄ hasta el fin de los tiempos…Y en estos tan convulsos suena la palabra de un Juan que invita a no ser dueños de nada, a no creer, ni crear fronteras, a vivir el ahora y no el mañana…¡A nosotros, que ni de vacaciones sabemos ir sin programarlo con medio año de antelación…!

Sin fronteras, mis otros alumnos aceptarían a Fernando. Si vivieran el momento se sorprendrían cuando él monta un castillo con piezas de madera y crea espacios para los diminutos dinosaurios de goma con que juega, creando auténticas ciudades de juguete… Se unirían a él y aportarían sus visiónes (algunos lo hacen, también es verdad) y se lo pasarían en grande con un tipo tan creativo, tan genial…

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Pero Fernando es un peligro. ¿Y si la “profe” le quiere más por hacer esas cosas tan llamativas?

Mi clase es un espejo perfecto del gran mundo. Las tensiones emocionales que se viven son casi idénticas a lo que una ONU es, o cualquier conciliábulo de gente poderosa planeando apoderarse del amor o del dinero para estar bien.

Hay tiranos, dictadores, sumisos, tímidos, subyugados, vasallos… Está el/la guapa de turno que atrae al género opuesto, el sibilino/a que proyecta y lidera a los bobos que obedecen, el que no encuentra amigos, quien busca otra fuente de diversión e información en alguien mayor, el currito que quiere destacar al menos por trabajar más que nadie, el alma que no puede casarse con nadie y se desentiende…Está el payaso, el que se siente perseguido…El lento, el que todo lo acaba mal pero veloz…Mi clase es un mosaico, retrato de la sociedad exterior. Pero todos tienen algo de que la sociedad carece: CONFÍAN.

No importa cómo de decepcionados estén ahora. Un simple gesto, una palabra restaura su FE en los demás de inmediato. Ni el dolor físico, y mira que a veces se hacen daño de verdad, puede evitar que un segundo después miren a su agresor y se fundan en un abrazo para seguir JUGANDO como si nunca hubiera ocurrido nada.

Para que las palabras de John Lennon pudieran enraizar en nosotros es preciso volverse niño.

¡Cómo no va a ser mía mi casa! ¡Cómo no va a haber una frontera que impida al sirio llegar a mi país! ¡Cómo no va a haber un santo, o un pope, o una conducta mejor que otras…!

¡ Cómo voy a aceptar que no haya castigo para el malvado! ¡¡TIENE que pagar en un infierno…!! ¿¿Podría el mal quedar impune?? ¡¡No, hombre, no!! El que la hace la paga y a ser posible pudriéndose en la cárcel.

Si mis alumnitos/as hicieran eso, dar clase no sería viable.

Enseñar es demostrar al otro que sabe tanto como yo. Puedo dar lecciones sobre una técnica, pues el otro no comparte el código que utilizo para hacer eso que su mente hace sola: sumar. Pero sólo puedo recordar a mis pequeños que su valor no depende de sus actos, que sus actos no son evaluables, que yo no soy más sabia que ellos, que son LUZ del mundo y una belleza contemplarles entre juegos y fichas de trabajo que nos pusieron en contacto en esta dimensión de la vida. Para que yo me comunique con ellos es precisa cierta armonía, cierta serenidad, cierta seguridad en que les amo por encima del número de veces que su conducta me obliga a apartarlos de sus compañeros.

Si no renovasen mil veces al día su confianza en la vida, enfermarían. Si su valor dependiese de mi pobre criterio, leerían mis ojos y esa mirada les secaría como cuando una flor se marchita.

He de vivir el AHORA. Confiar como ellos en que luego serán diferentes a como fueron antes y creer en ese potencial sagrado que son, por encima de evaluaciones más o menos acertadas. Si no mi función sería imposible.

¿Por qué la sociedad y el mundo no hacen lo mismo…CREER de nuevo Y CREAR nuevas opciones, uniéndose a los locos soñadores que creemos que el mundo es UNO sin razas, religiones, fronteras o guías? ¿Qué hace que queramos que nos devuelvan en sufrimiento ajeno, el daño que causado por el criminal? ¿Borra la venganza el dolor padecido? ¿¿Devuelve la vida al muerto amado??¿¿SIRVEN LAS CÁRCELES PARA ALGO MÁS QUE HACER RECALCITRANTE EL MAL??

Cada año es más tardío el frío. Pero la Navidad, se presenta por mor del interés económico pasados los Santos, Halloween. Cada año, antes.

Recuerdo que donde vivía de niña la primera familia que ponía el Nacimiento, el Belén, aun no se llevaba el árbol, lo hacía por la Inmaculada, 8 de Diciembre y eran precoces. Nosotros lo hacíamos cuando nos daban las vacaciones…Aproximadamente el 20. Y cuando la vida borró mis costumbres y tradiciones, recuerdo que el canto de los huérfanos de San Ildefonso, pues a canto suenan en sus voces los números de la Lotería de Navidad tan popular y que mueve tanto dinero en España del 22 de Diciembre, me sonaba a primer villancico navideño.

Cuando “Jingle Bells”, otro villancico que me conmueve tanto a pesar de no ser de mi tierra empezaba a sonar en los comercios, había pasado medio Diciembre.

Hoy, acaba la promoción de ese “Halloween” al que mi país ha adoptado como propia celebración (que nos apuntamos a un bombardeo si de fiestas se trata) y las vocecitas repetitivas de cánticos navideños terminan por causar vómito a los trabajadores de centros comerciales, que las oyen durante casi dos meses de continuo. Los árboles de grandes ciudades se encienden antes y la televisión pone películas de Navidad y reclamos navideños ya en los últimos días de Noviembre.

¿¿POR QUÉ?? ¿ Podría ser que soterradamente y muy en el fondo deseamos volver a la infancia? ¿Podría ser que la compasión dormida el resto del año clame en nosotros por surgir antes y mayor tiempo?

Soy una soñadora, pero no creo que sea sólo el interés económico.

El dinero presta la falsa sensación de aceptación, como cuando Fernando trajo a clase caramelos. Era millonario y los repartía a cambio de jugar por un  día sin envidias, sin discusiones, pues traía tantos que su afecto podía resurgir y significar otro caramelo más. Convenía darle la sensación de que ese día era querido, brillante.

Un poderoso millonario, el futuro “presi” del aparentemente más poderoso país  actual, presumía durante su campaña de que el dinero compra todo.

El pobre es como mi Fernando, pues lo único que atrae de veras a los corazones es que te den la oportunidad de volver a equivocarte y a pesar de ello te amen. Ese es el mensaje que para mi lleva la NAVIDAD.

Puedes renacer 360 minutos al día, recibir la CONFIANZA en el propio valor cada vez que actúes y hallar LA VIDA alguna vez, sin que tu sueño vuelva a escaparse cuando despiertes. Y ESO, bien merece que la Navidad empiece, no ya en Noviembre, sino en ENERO y no acabe ni el 31 de Diciembre.

 

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