SONDAS

SONDAS

Ignoro cuánto preocupa la muerte a la gente.
A mi siempre fue un tema que me interesaba, del que hablaba en casa y fuera, un tema que afectaba todo mi ser y me conmovía hasta el punto de necesitar saber tanto como pudiera de él.
Tras la muerte estaba un destino incierto, que para mi cultura tenía tres opciones: Infierno, purgatorio y Cielo.
La sola opción de quemarme eternamente en el infierno me aterrorizaba y soñé que el supuesto dueño de aquel reino me cogía por los tobillos, o que me estudiaba para ver si podía llevarme con él…El diablo era objeto de mis miedos más atroces y vivía en mis pesadillas como una tortura tremenda. De niña, a fuerza de oír que no me portaba bien, llegué a temer que se me apareciera, lo cual no favorecía el sueño y me hacía sudar en la cama en pleno invierno, temiendo la oscuridad que parecía ser su compañera.
El purgatorio solía ser el lugar en que yo creía que terminaría, pues me pesaban tantos pecados…Ya os dije que estaba convencida de ser mala.
Y el Cielo…Bueno, el Cielo sólo sería mi destino tras quien sabía cuántos …¿Siglos, años? Pero ni me imaginaba cómo sería. Sólo sabía que si algún día llegaba, iría al regazo de la Virgen a llorar y llorar tanta penita acumulada.

¡¡Envejecer es grande!!
Lo es porque a Dios gracias, esas ideas inculcadas y remachadas en la infancia con el paso del tiempo pueden ir tomando otro sentido y uno se libera de imágenes falsas e ideas dañinas.
Un día, de la mano de esos libros que uno no puede dejar de leer, la oscuridad de la noche se fue haciendo mi compañera.Ya había perdido el miedo a la oscuridad. De hecho ahora camino por la casa sin luz, especialmente en noches de luna llena.
El diablo y el infierno fueron desdibujándose, en especial cuando mi maestro contó qué significaba infierno. “Infierno” viene de “inferior”, no como lo que se desprecia por alguna razón, sino por su situación,porque es lo que está colocado abajo. Y “abajo” es lo que entre las posibles situaciones pertenece a la más primitiva. Y diablo deriva de un verbo latino que significa “dividir”, “separar”.

Poco a poco comprendí que si lo que la religión católica llama Espíritu Santo era una función de Dios que unía lo separado, o sea el Reino de los Cielos y la tierra, el diablo era una función de Dios que producía una separación cuyo resultado era la materia, el mundo.Y de pronto decidí que al persignarme diría: En el nombre del Padre, del Hijo del Diablo y del Espíritu Santo, amén.
Lo diabólico ya no era objeto de temor. Yo vivo en el mundo material, lo que equivale a decir en el mundo inferior o infierno, y aquí los que ejercen de diablos o demonios son gente tangible, todos sujetos a la muerte, como yo. En otras palabras ver el mundo como un teatro lleno de cosas dispares, diferentes y desunidas es vivir en el infierno. Yo he vivido en él.
Al final es una cuestión de estados. Puedo estar en el Cielo cuando amo, en el purgatorio cuando lucho y en el infierno cuando sufro, pero siempre AQUÍ, en el mundo de la materia.

Sin embargo, vivir sabiendo esto no producía en mi lo que cada vez buscaba más:
LA PAZ.
Siempre sentía una necesidad de esforzarme más y más por llegar a algún lado, algún estado del alma, donde fuera plenamente feliz, donde sintiese que ya nada tenía que hacer para probar mi valía.
Jesús fue siempre un ser amado para mí. Sin embargo cuando le busqué donde decían que estaba su palabra, me confundía. Por un lado me tranquilizaba, pero por otro me exigía y me llamaba al orden.Por un lado le sabía mi guía, pero por otro temía su juicio y su palabra no acababa de darme la paz total que yo denodadamente buscaba.

He vivido así cerca del Cielo mucho tiempo, sin acabar de perder, ya no el Cielo con que soñaba en mi niñez, sino la aceptación plena de mi misma. Pero hace poco, diferentes elementos se han ido uniendo hasta que de golpe, cuanto sabía se colocó en mi alma y descubrí la paz y la libertad.

¿Veis ese dibujo que aparece al inicio de este texto? No es muy bueno. Lo sé. Lo he hecho yo y deprisa. Pero para ilustrar lo que siento vale.
Imaginé a Dios como todo lo que aparece ahí: Cielo y mar, animales y personas que dirigen un barco. Pero quienes van en el barco, se convierten en sondas. No todos. Hay alguien que permanece en el barco.
Cada persona es enviada como una sonda para colectar fundamentalmente INFORMACIÓN.Nacer sería aceptar hacer de sonda y recoger sensaciones, percepciones, emociones, sentimientos, pensamientos, etc. surgidos mientras hacemos de sonda. Cada bajada sería una vida. Y morir sería ser recogido hacia el barco.
La sonda llega de nuevo al barco. Vuelca toda su información, o lo que es igual cuanto ha vivido y entonces quien está siempre en el barco le pregunta a ser-sonda:

¿QUIERES SEGUIR SIENDO SONDA O LO DEJAS TODO Y ME SIGUES?

Vivir es una tarea que puede realizarse desde dos opciones fundamentales: CONOCER o SUFRIR. Nadie está exento del sufrimiento cuando vive en la ignorancia. No hablo del concepto común de ignorancia. Me refiero a no conocerse uno mismo, a no conocer la unión que subyace a la vida, me refiero en suma, a desoír el amor que somos.
Se pude vivir de mil modos, pero todos llevan al sufrimiento mientras uno no “vea”, mientras no sienta que lo que hay fuera de mi piel también soy yo y no puedo herirlo sin herirme, no puedo actuar como si no existiera sin dañarme. Cuando uno inicia el camino del conocimiento, las causas de sufrimiento van desapareciendo, hasta extinguirse.El dolor si llega, que llega poco, se convierte en otro elemento de la vida y dura lo que dure, pero no se convierte en un video interno que uno contempla una y otra vez.
Ser sonda pasa por iniciar la tarea sufriendo, pero puede acabar en vida, cuando uno “conoce”. Y entonces todo cuadra. El mundo se torna perfecto con todas sus desigualdades y aparentes injusticias. Se siente como una pieza de teatro, o como una película, de la cual uno es un actor más y por fín se vislumbra la SALIDA.

Ni sé cuánto he vivido como sonda. Pero la próxima vez que me suba al barco y vuelque mi información, cuando me digan:

“Quieres seguir o lo dejas todo y me sigues?

Entonces daré otra respuesta. Diré que he visto el entramado de relaciones tan perfecto que es el mundo. Diré que lo bendigo con todo el alma, pero que quiero ver más allá, porque este juego, esta pieza teatral, esta película ya me la sé. Y yo-sonda, no bajaré más al océano de la vida en la tierra.
HAY MÁS VIDA, mucha más vida, donde no es necesario sufrir.

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