Aun Paris

Esta mañana a las once, me han pasado un papelito de la dirección del centro en que trabajo, convocando a toda la Comunidad educativa a 5 min. de silencio en el patio por lo ocurrido en Paris.

El mundo vive sobre un volcán literalmente y de vez en cuando explota. Se abre una raja que puede durar cuatro o cinco años emitiendo muerte como en las dos guerras mundiales, o ser sólo como en la foto, una rajita que emite fuego y toca a unos pocos, si es que ese tipo de muerte acepta la palabra pocos, pues uno es ya demasiado.

Lo notable es cómo reaccionamos y cómo nos dejamos manejar hasta en la pena.

A la hora del recreo comentaba a mis compañeras que quienes se colocaban las bombas al cinto son tan dignos de piedad, como los muertos parisinos. Comentaba que es hipócrita escandalizarse y dolerse de hechos como este y no hacer nada en la raíz.

¿Somos conscientes de que los bancos usan nuestras inversiones en negocios sucios como el de armas, que tal vez la ametralladora que mató a 12 de golpe la subvencioné yo? Pero mucho más grave:

¿SOMOS CONSCIENTES de que el odio que genera movimientos como este viene de muy lejos y que somos responsables de su formación?

Parece como si brutalidades demenciales como esta surgieran como setas sin la participación de nadie, como si un sector del mundo se hubiera vuelto sádico y criminal sin más.

Parece que en una de las agresiones los atacantes gritaron: ¡¡POR SIRIA!!

Europa lleva meses pasándose la patata caliente de unos niños, hombres y mujeres a los que Francia entre otros ha dejado sin casa, sin trabajo, sin familiares queridos y que peregrinando por el mundo han acorralado en unos campos “de dolor”, sin que nadie haga casi nada. Y mientras no había respuesta, mis compañeras y yo hemos visto con distancia y sin tanta pena estos sucesos desgarradores, tanto o más que las muertes de París.

De pronto los poderosos dicen: TODOS SOMOS PARÍS.

Cortan la programación habitual de la televisión para contar veinte veces casi lo mismo y pasar igual número de veces los mismos videos, o casi. Nos bombardean con noticias y nos llaman a la unidad, pero solo de unos pocos, porque ¿Ha pensado alguien en el dolor de las madres de esos que se inmolaban? ¿Estarán ellas de acuerdo con sus muertes?

Se organiza un hipócrita circo mediático que ignora que 24 h. después mueren en Bagdag 200 personas. Esas no le duelen al mundo…A fin de cuentas están lejos ¿No?

Es decir: Si el atentado pilla cerca, los muertos valen más y la pena es mayor. Los inocentes lo son en París y en Bagdag.

DE HECHO el lavado de cerebro a que se ven sometidos los que se inmolan, son para mi dignos de la mayor piedad pues jamás han podido pensar, la presión del grupo y la ideas machaconas que les han dado por alimento les han convertido en autómatas, en puros instrumentos.¿ De quien?

Antes yo hubiera dicho que de los musulmanes. Desde que sé que muchísimos de los cabecillas se forman en EE.UU., en Inglaterra y en general en los ejércitos occidentales, ya no sé si quienes promueven esto son los mismos que venden las armas, los que manejan a los poderosos desde la oscuridad y deciden lo que tenemos que pensar y sentir.

De eso iba todo el circo, de manipular nuestros sentimientos para que luego cuando subir a un avión sea un registro aun más largo y complejo, nos sintamos seguros de que ellos se ocupan del mundo, de que el crimen es castigado. ¿No mataron a Bin Laden?

Pues bien, al acabar el recreo he preguntado a mi jefe si tenía obligación de estar presente con mi clase los 5 min. Me ha dicho más o menos que no. He sacado a mis niños, convencida de que sus familias habrían apoyado los cinco minutos de silencio. Pero no he salido al patio. Les vigilaba de cerca.

No he salido porque para mi todos son inocentes. No he salido porque de algún modo yo también empuñaba esas armas. No he salido porque el mal es parte del bien y si se manifiesta, no es sólo responsabilidad de los “malos”. No he salido en fin porque esas manifestaciones de paz no resuelven los conflictos ni los grandes, ni los que hay en nuestro colegio.

He aprovechado eso sí, para decirles a mis “pequeños matones” que se pelean día sí, día también, que había papás que se peleaban con armas y mataban a gente en el mundo. Ellos con 4 años no saben de París ni de Bagdag. He aprovechado para hacerles sentir que la paz empieza en el corazón, en querer a todos, sean como sean, con ejemplos de hechos que conocen y encierran violencia en grado chiquitito entre ellos.

No. No dejaré que me convenzan de lo que está bien y lo que está mal. Para mi todo está bien, todo enseña, y estas cosas en especial a veces dan un buen toque a las conciencias dormidas.

CORRECCION.

Estaba mal informada. Donde dice BAGDAG, poned BEIRUT.

CORRIJO LA CORRECCION. Hubo el jueves un ataque en Beirut y otro en un funeral en Bagdag el sabado. Asi que donde pone Bagdad, sólo añadir Beirut.

¡¡Es igual! Nos importan más unos humanos que otros.

 

 

 

 

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