De veras es esto la NAVIDAD???

 

Era 28 de Noviembre.

¿Se habían vuelto locos? Resulta que TVE ya hablaba de Navidad. Ya se encendían las luces navideñas (y eso que acabábamos de adelantar la hora para ahorrar energía) y por supuesto los centros comerciales ya estaban decorados para el evento…¡Vale! De el infinito mundo de las ventas y aprovechamiento de cualquier oportunidad, ya estábamos al tanto…Pero ¿También la televisión y las luces tan pronto…?

Cuando yo deseaba la llegada de la Navidad hace 40 años, me entusiasmaba la tarde anterior a Nochebuena, con mi hermano y mi madre estorbar ( pues eso era lo que hacíamos en realidad más que ayudar a mamá), mientras ella montaba ese exquisito paisaje que te transporta a hace dos milenios, aunque en nada se parezca al desértico país de Jesús. Estoy hablando de montar el Belén o nacimiento. Mucho más tarde me enteré de que existía una polémica: Belén o árbol…La verdad…¿Qué pasa por poner ambos? Tras el Belén, mi señora madre colocaba los adornos y lucecitas en el árbol y el despliegue de cajas y cajitas convertía en un magnífico desorden nuestra casa.

Luego estaba esa extraña sopa dulce, la de almendras, que según mi madre es super castellana, pero que salvo en nuestra casa yo no había oído hablar de ella a nadie…¡¡Y cómo saboreaba esta navideña sopita, de la que nunca me hartaba…!! Siempre y sólo, en Nochebuena y Navidad.

Mi madre era bastante cosmopolita y ya entonces hizo venir a Papá Noel, no a Santa Claus, a ver si su presencia animaba a mi por entonces enfermo hermanito…Y yo rabiaba, porque me lo perdí. Entonces no había “chinos” y había que alquilar tal atuendo…

No me voy a extender con los mil y un detalles que para la niña que yo era y la mujer que después fui, tenía la Navidad. Sólo sé que yo sentía casi devoción por ese tiempo del año que se iniciaba con el primer villancico: “12.570….1000 pesetas…”  Se escuchaba en las voces de los huérfanos de San Ildefonso…Sí. La monótona cantinela de la lotería mas importante en España, que en pesetas sonaba para mi oído mejor (¡cosas de la costumbre!), parecía el primer cántico navideño y luego Nochebuena y Navidad y después fin de año y el concierto de año nuevo y aun quedaba la terrible noche del 5 de Enero, en que despertarse estaba prohibido y por eso te costaba más dormirte…¡Cómo he llegado a sentir el sudor frío por si los Mágicos Reyes se percataban de que aun estaba despierta…! Y por fin, la hermosa mañana del día de Reyes.

Los que pasaban por casa eran analfabetos, pues nunca traían la muñeca que yo pedía en mi carta. Otra parecida y que hacía lo mismo, sí. Pero la que yo había pedido, no. Tampoco había la profusión de paquetes que hoy hay por este mundo nuestro…

Un día, ya mami yo, andaba con mi “rorro” de compras navideñas, bolas y otros adornos en la ciudad de Utrecht, en Holanda. Yo toda entusiasmada…Y de pronto, a día 26 o 27 de diciembre, escuché a una señora decir: “Déjalo, a fin de cuentas ya se ha acabado la Navidad”.¿¿¿QUÉ??? ¡Claro! Es que en Holanda tienen dos días de Navidad, pero justo al día siguiente de fin de año, quitan toda la decoración navideña y fin de año, no es allí Navidad…Lo descubrí aquel día y deseé como nunca estar en mi país, donde aun no se había acabado mi temporada favorita del año…

Ni siquiera la muerte de mis amados padres ha podido borrar mi amor por este tiempo, tal vez porque va más allá de todo lo externo, porque en mi alma hay una llamada a que alguna vez sea mi nacimiento, el mío, que repercutirá en la gente, porque todo es de todos, aun si lo ignoramos.

Y este 2015 me ha presentado una cara de la navidad prosaica, distinta, carente de devoción, de sutilezas. El mercado se ha abierto ante mis ojos y se vendía Navidad. ¿Cómo puede venderse la ilusión de un niño, la poesía de una madre, o el tesoro de mirar a un niño de barro que te sonríe, o llora según te portas? ¿Cómo pueden extender unas fechas significativas a lo largo de mes y medio y desteñir su encanto a base de vender polvorones y turrón en noviembre?

HOY HE JUGADO A REY MAGO. Me tocaba, pues en tres días es Nochebuena. No somos ya muchos de familia y no hay muchos regalos por hacer. Y me meto en el coche y empiezo a sentir que me siento arrastrada. No me apetece pensar en qué regalar. ¡¡Pero si tienen de todo!! Y yo, yo también. Regalar ha perdido su chispa. Veo en mi imaginación el salón lleno de papeles arrugados, sacados de mis adorados amigos los árboles…¡Bueno, yo llevo todo en bolsas de plástico…! Y me digo, que es un pobre consuelo, porque el mar, el océano, está lleno de plástico que tragan mis otros adorados amigos, la gente del mar…

Me viene otra imagen a la cabeza…La gente en el último y  casi recién importado “black friday”, comprando y agotando juguetes y otros artículos, ese viernes de …noviembre. Recuerdo también que hay gente que compra y congela para la cena navideña cuando hay precios asequibles…Y por último recuerdo aquel 5 de enero en que fui a comprar el tradicional roscón de Reyes. Desde hacía dos meses se vendían en mi supermercado los roscones. Pensé, que quién iba a comprar a dos meses vista ese dulce. Pues bien,la tarde del cinco no había ni rastro de roscón, CUANDO LO SUYO ES COMERLO EL 6 DE ENERO. Me parecía inaudito y pregunté. Vino el jefe de tienda, que me dijo extraordinariamente amable, que ya estaban en la promoción del día de los enamorados (14 de Febrero, recordemos) y que todo lo de Navidad se había quitado…¿¿¿¡¡¡QUÉ!!!???

Es como la invitación a tomar té de “Alicia en el país de las maravillas”. ¿No es un despropósito esta movida de fechas, este gasto extraordinario, estas obligaciones más mercantiles que sentidas, este derroche de fuerzas humanas y energía de esa que queremos ahorrar?

Freno en seco mi mente. Mira más lejos. Más profundo, más bello…Recuerda que estás aquí para bendecir, que es decir bueno, no criticar…Esto me digo.

Sí. Esto es la navidad. Esto y cuantas versiones queramos hacer de lo que subyace bajo el aniversario del nacimiento de un niño, que descubrió en sí la unión más allá de lo aparente, el amor hasta en lo más tétrico.

Hay un nacimiento, una natividad, una NAVIDAD pendiente para cada ser humano que surge, precisamente al hilo incluso del mercantilismo.

Quiero confesar que sé que soy Dios, lo cual no es nada extraordinario, pues Dios es lo único que hay y todos lo somos. Quiero decir que sin derroche, sin luces, sin ventas, sin regalos obligatorios, sin comidas copiosas, sin cuanto he descrito como despropósito, nunca podríamos llegar adentro y sentir que somos ese niño Jesús y que pertenecemos a la casa de la Vida.

Se que suena incongruente. No lo es, sin embargo. Sólo cuando uno bebe de la existencia hasta las heces, puede estar listo para descubrir belleza y amor bajo formas de vivir que adormecen los sentidos internos, esos que nos llevan a descubrirnos. Aquí, bajo el marketing, bajo la sinrazón, también está Dios y es el despropósito lo que nos hace preguntarnos el por qué de lo que vemos y nos lleva a mirarnos como niños.

Somos niños. Llenos de excelentes intenciones nos dejamos arrastrar hasta el agotamiento. Y un día necesitamos darle sentido a tanta fiesta…a tanto euro que se nos ha ido en pagar ilusión.¡Nada más volátil!

Cuando yo era pequeña construí un mundo de detalles en torno a estos festejos, pero no había PASCUA en ello. Hoy quiero la pascua y no la navidad, gracias cuanto antes se basaba en cosas externas e ilusión.

Quiero confesar que deseo que la ilusión termine. Hoy quiero verdad y no ilusión. Hoy quiero bendecir todo cuanto significa navidad para cuantos la celebran y preparo mi pascua. Ya nací. Ahora, como Jesús deseo despertar de un sueño y vivir más allá de la Navidad.

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