¡¡¡Sí, SOY EGOÍSTA!!!

“¡Que seas buena!”…Así me despedían mis padres cuando me iba con los abuelos, con sus amigos para un rato… Yo, ya de adulta, para “arreglarlo” le añadí: “¡¡Que seáis buenos y os lo paséis bien!!”… Y durante años creía sinceramente que había hallado una fórmula excelente de despedida para con mis dos soles… Muchos años lo creí, hasta que empecé a vislumbrar que SER BUENO y PASÁRSELO BIEN era imposible, porque ningún niño se lo pasa bien siendo obediente, sometiéndose a las demandas del mundo adulto que son básicamente: ESTATE QUIETO Y NO HAGAS MUCHO RUIDO. Además de que eso de SER BUENO/A…¿Me queréis explicar en qué consiste?

Yo era buena, cuando no expresaba la frustración que la apertura del banco de amor de mis padres hacia mi hermanito había provocado en mi interior. Era buena, cuando el nivel de ruido en mis juegos era el aceptable para mis padres. Era buena, cuando en ese sitio tan aburrido donde me enseñaban cosas más que aburridas, me mantenía calladita y hacía lo que me pedían mis profesoras. Era buena, cuando no “robaba” chocolate a escondidas, o no rompía nada al pasar como un vendaval por algún lugar de donde un adorno podía caerse. Era buena, si no replicaba a lo que me decían…¿Sigo? No, no sigo.

Nacemos a un mundo donde rara vez se nos permite crear, buscar, movernos, sin que enseguida nos recuerden que HAY YA UN MODO DE HACERLO TODO. Y cuando uno acepta ese modo particular, esa forma de hacer que es norma de la familia en la que uno crece, entonces eres “un bendito/a”…”Es más bueno/a…”. Pronto, uno sin darse ni  cuenta negocia con sus adentros. La conversación, inconsciente, que venimos más o menos a tener es algo así:

  • Cuando “soy bueno/a mamá y papá están amables conmigo. Dice una parte de uno.
  • ¡Ya! -Responde otra parte nuestra- Pero así no puedo jugar con el agua del grifo, ni mirar los tesoros que papá debe guardar en esos cajones que no debo tocar, ni puedo soltar al perro y jugar por la casa con él, ni puedo quedarme mis juguetes para mi solo/a, porque vendrá mi hermano/a y me los quitará…Además tendré que ser dulce con esos amigos tan pesados de papá, que cuando vienen me  lo quitan y me obligan a irme después de saludar y ya no me dejan estar con papá…
  • Es cierto…Pero a cambio luego papá y mamá estarán sonrientes seguramente y no me regañarán..

Esta conversación no tiene una respuesta única. Unas veces gana una parte y otras la otra. Y en esa negociación interna inconsciente uno vende su capacidad de aventura, a cambio de atención. El ejercicio continuado de buscar el cariño de los nuestros, lentamente, va posponiendo al investigador que habita en cada niño/a. ¡¡TENEMOS UNA SED DE AMOR TAL, que somos capaces de abrir un armario en nuestra mente lleno de todo aquello que no se hace, porque si lo haces NO ERES BUENO. O lo que es lo mismo: NO TE SIENTES QUERIDO.

En clase, a menudo los niños/as me prometen sin que yo se lo pida, que van a ser buenos… O me preguntan si hoy han sido buenos…Y yo siempre respondo lo mismo:

TU  SIEMPRE ERES BUENO/A, a veces haces las cosas cuando no es el momento de hacerlas, pero siempre eres bueno.

De vez en cuando paro la clase y les pregunto cosas como esta: ¿Se puede gritar en el cole? La respuesta a voz en grito y única, es: ¡¡¡NO!!! Entonces les digo: , se puede gritar en el recreo y en el gimnasio. En la clase no porque nos molestan los oídos…

CERRADO

Lo grave de esas primeras nociones de lo que si y no se puede hacer, es que uno mantiene años aquel armario a cal y canto cerrado, aunque ahora ya puedas abrir grifos, gritar o abrir cajones que sólo guardan papeles. Y lo verdaderamente serio es, que aquel buscador infantil también está allí encerrado con su creatividad, su empuje, su fe en la vida y tantas cosas grandes que un adulto ya olvidó que tiene aun dentro nuevecitas. Más aun: todo lo que reprimimos entonces por amor( o más bien por no perder el relativamente poco que se nos daba, pues era producto de un chantaje escondido en el cómo se crean las relaciones entre hijos y padres o viceversa)TODO LO QUE APRISIONAMOS por mor de creernos queridos, no está muerto.

¡¡Qué va!! Oculto sí, tapado bajo mil llaves a veces sí, pisoteado quizás…SI. Pero está aun vivito y colea, colea tapadito por las maravillosas puertas de un armario que no permite ver nuestro interior. Hay días de esos en que lloras y no sabes por qué. O que te cabreas y no hay una razón clara. O te entra la melancolía o la añoranza…¿Por qué ese día? Muy probablemente algo que la mente adulta no procesa, pero el corazón sí, toca uno de los hilos que nos conducen a aquel niño/a obligado a ser bueno si quería que papi y mami le aplaudieran.Tenemos la absurda pretensión de que el pasado ha muerto. Parece que lo que hay es lo que vemos hoy y que somos el o la que vemos hoy en el espejo. ¡¡¡CRASO ERROR!!! Nada que no se pone en ejercicio de cuanto somos muere…, sólo espera su oportunidad y mientras…, protesta, se rebela, resurge sin que lo identifiquemos, porque nos hemos centrado en el hoy, el miedo al futuro y cuantas preocupaciones son actualmente el centro de nuestro cotidiano mundo.

Hay mucha gente que cree que se trata de cambiar. Cada 1 de Enero hay muchos que se proponen cambios, incluso los programan…¿¿¿CAMBIAR??? ¿Estáis seguros de que se trata de cambiar?

Puedo equivocarme, pero mi experiencia me dicta que no puedo hacerme más alta o baja,  mas delgada o más gorda, más paciente o menos, menos perfeccionista o más, o cualquier otra característica. Mi color de ojos será el mismo y mi dotación genética idéntica para el resto de mis días. Cada vez que he intentado ser de otra forma, ya fuera físicamente o socialmente, sólo he conseguido sufrir por mi propia auto represión, porque en el momento que confiada en el cambio me he relajado un pelín, mi yo ha resurgido con todas sus “gracias”, o mi peso a vuelto a lo suyo.

¿Quiero decir entonces que uno no debe moverse un ápice? No. Quiero decir que YA TE MUEVE LA VIDA BASTANTE, para sacrificarte aun más de lo que es razonable y justo. Dicen quienes me conocen que he cambiado. Yo no lo noto. Me siento igual, tal vez más emotiva…Pero es que la vida nos moldea y basta dejar a la vida actuar para que los cambios que interesan se produzcan. Perder peso no es un cambio que me preocupe. Es sólo un ejemplo. Ser capaz de sentir al otro, eso sí me preocupa, porque el otro soy yo misma.

Mi vida me ha mostrado que no puedo evitar ser egoísta, que por mucho que me fuerce me sale el egoísmo por los ojos y cuando menos lo espero. Entonces me echaba a llorar…¿¿¡¡¡¡CUANDO VOY A LOGRAR SER BUENA!!!!?? Durante años he rogado ser MEJOR…He vigilado mi “yo” para que no sacase los pies del plato del buen hacer. Hasta que un día, harta de mi y de ellos, me llamaron egoísta y no lo negué. Al contrario. Lo afirmé. Dije:  “Si, soy egoísta y…¿QUÉ?”.

Cuando has luchado infinito por no ser algo y te sale, cuando no te avergüenzas ni te sientes culpable de haber transgredido una norma aprendida desde la infancia, de pronto se hace un vacío. El tiempo se para. El silencio te envuelve. TE HAS MOSTRADO COMO ERES y lo has hecho sin pudor…Puedo decir que el segundo siguiente a tomar conciencia de ello, fue uno de los más felices de mi vida.Fue como quitarse losas y losas de peso de encima. Había, seguramente hay aun, en mí una egoísta. Pero ya no la oculto, ni la temo, ni me preocupa lo que otros interpreten de mi egoísmo. Desde ese instante podía SER YO y serlo sin trabas. Recuerdo pocos momentos en mi existencia de una plenitud igual a esta.

Algo machacado en la niña que fui se liberó y ha sido para siempre. Desde entonces he oído muchas más veces hablar de mi generosidad, que de mi egoísmo. ¡¡Qué paradoja!! Pero ya digo que no me preocupa nada lo que digan o piensen al respecto.

Así que, si me pregunta alguien:”¿Cómo puedo cambiar?”. Mi respuesta será: Sé lo que eres primero sin culparte y verás que ese yugo que te pusiste para que no se notara lo que te prohibieron ser, se cae al suelo y se rompe.

TODOS SOMOS UN ENTERO, LLENO DE TODO. Cultivamos lo que se nos anima a cultivar y ocultamos lo que nos desmerece a ojos de los que pueden darnos la sensación de ser amados. Pero lo que está a la vista y lo que no se ve, pide a nuestra alma ser exhibido con orgullo, pues es lo que somos. Nadie que esconda la dignidad de lo que es puede ser feliz.

ABIERTO

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