El último eslabón de la cadena

CADENA

Voy a hablar de CADENAS…

La palabra  “CADENA” en sí no sugiere nada grato…, aunque muchos compran cadenas y de pulsera, de cuello… Y en orfebrería es de lo que más dinero cuesta… Nosotros somos además el producto de una cadena muy particular, una abierta arriba y abajo…EL ADN.

Decimos que el pasado es inamovible, incluso en las películas de ciencia-ficción cuentan que el pasado no pude tocarse, ni variar nada en él… ¿De veras?

Pues bien,convirtámonos en eslabones de una cadena de tiempo,  piezas idénticas por fuera, que unidas forman un largo camino de hechos encadenados, o bien relacionados entre sí. Lo que ocurre a uno afecta a todos.

A veces llegan momentos en que vives dentro de un estado del alma que te estira, que te oprime, o que simplemente te resulta muy amargo y sin fin. Llevas casi en silencio ese pesar arrastrándote por la vida como náufrago perdido en el océano de la incomprensión, del estrés, de la impotencia…

No hay salida y la angustia te asfixia tanto, que desearías no haber existido jamás. Lo sientes como si sobre tus hombros llevases el mundo entero a cuestas, sin que contar tu pena a un oído amigo te alivie…

Cuando estas en ese punto del camino, intentar soluciones materiales que nos liberen de ese peso es lo primero que hacemos. Miramos al cielo, incluso oramos pidiendo que aquello acabe. Dios parece mudo entonces. No hallas respuesta. La soledad y el abandono son peores que nunca.

¿Es eso, estamos dejados de la mano de Dios?

Miremos la vida como si fuera una Universidad. Uno ha de escoger por obligación determinadas asignaturas para su diplomatura, y otras son optativas.

Pasa que una vez aquí no recordamos qué asignaturas escogimos…Pasa que tenemos todas las herramientas y estrategias necesarias en nuestra mochila para sacar esas asignaturas y pusimos en ello nuestra más férrea voluntad, aunque llegado el momento del examen uno desee no haber escogido tamaña prueba… Dios no puede quitarte lo que tu quieres superar y no estás abandonado…, solo distraído, confundido por la contundencia de la vida que llamamos real.

Estas en una escena teatral para mostrar otra forma de vivir, aunque para resolverla, primero aparecerá la forma habitual: ABANDONAR, HUIR, SALIR CORRIENDO y romper con esa situación.

No empezó siendo un gran problema. Viene en dosis que en inicio son discretitas. No las afrontamos y se complican, agravándose, hasta que son el PROBLEMAZO, ese que te ahoga y te hace sentir una víctima, que nadie apoya…

Esa visión es corriente, la reacción habitual.. Ante algo horrible intentas por todos los medios evitarlo. Pero un compromiso anterior a la vida terrenal, no vas a poder saltártelo eternamente.

ERES UN ESLABÓN de una cadena de dolor y muerte, que se pidió un trabajo, un reto y viniste para resolverlo o morir en el intento. No eres un eslabón más, sino el llamado a resolver definitivamente una cuestión, llamado a encontrar una solución diferente al victimismo, el “¡Ay pobre de mí!”, o la huida.

Lo que vives es devastador y te afecta…¿ Sólo a ti…? Sin embargo, si logras encontrar una solución nueva, tu acto pasará al inconsciente humano. Otros como tu conectarán con esa forma distinta de solventar una situación, que hasta tu acto, se repetía y repetía sin otra salida que la desesperación.

La cadena es un círculo cerrado en que cada eslabón cumple una función. Está llamada a existir eternamente como sufrimiento, o como victoria. Todos los eslabones pueden dar el salto, conseguir que esa unión de con la solución final. Uno puede hundirse. Eso hemos venido haciendo. O uno puede descubrir UNA PERSPECTIVA DIFERENTE, otra respuesta…

“Cambia tus pensamientos y cambiará tu vida”. ¿Tontería…? No obstante, si en algo tenemos potestad es en nuestro pensamiento. Nadie piensa en ti, nadie dicta tus ideas, aunque estén teñidas de aprendizajes antiguos, de costumbres, TU PUEDES PENSAR LA REALIDAD DE OTRA FORMA.

El único reducto propio es justamente TU MENTE y ahí se halla la clave que te permitirá mirarlo todo con un espíritu renovado.

Puedes hacer algo grande por todos, no sólo por ti…

Tienes lo que hace falta para lograrlo, aunque no lo creas. De otro modo no te hallarías en ese callejón sin salida. Si Dios parece mudo, si la realidad es así de aplastante, indica que no estás poniendo tu atención en donde las cosas se renuevan y cambian. Pero desde luego…¡¡ No se te pide algo para lo que no estás preparado!!

Allá, lejos en el tiempo, una circunstancia se respondió de un modo que una gente decidió sellarlo como algo malo, o feo, o desagradable…Una familia reaccionó de un modo determinado y a cada miembro nuevo que nace se le inculca como en Romeo y Julieta el odio a “aquello”. Eres por nacimiento uno más de los que ven aquello negro y negro será siempre…Negro, hasta que alguien, un eslabón de la cadena decida concebirlo  con otro color.

La realidad de un árbol es un tronco con sus ramas y hojas, que forman la copa. Sabemos que ese árbol tiene raíces, pero en su belleza es poco común recordar esa “copa” interna de raíces, casi igual en tamaño, que sumergida bajo la tierra que pisas HACE POSIBLE que el árbol viva y muestre su belleza.

Las raíces no quieren ser copa, mostrarse. Su objetivo es chupar sustancias diluidas en la tierra y alimentar al árbol. No buscan la luz, pero tal vez sí necesitan que se reconozca su participación en la belleza del árbol, que percibamos que sin las “feas” raíces no sería posible el árbol.

Una familia hace siglos vio “las raíces” de un “árbol”. Esas raíces pueden ser el sexo como abuso, la traición como respuesta, la corrupción, la ira, la tortura, el desamor de una madre, o cualquiera de las formas que luego hemos llamado “el mal”.

Comprendamos que cualquier cosa tiene un aspecto negativo y uno positivo. Lo real se hace ocultando una parte del todo, o no se hace visible. Y no simplemente sabemos que el opuesto existe. No. Lo opuesto lo despreciamos. Si soy simpático, me cae mal el antipático. Si soy ordenado, digo pestes del desordenado…Si mi familia optó por la castidad, cualquier forma de sexo será denostada. Etcétera, etcétera.

Lo despreciado se retuerce, se revela y alguien lo personifica. Ese alguien encarna el abuso, la traición, la corrupción, la ira…Escogió para sí mostrar la parte oculta, lo negativo, las raíces del árbol, porque NO ES JUSTO OLVIDAR UNA PORCIÓN DE LA VIDA QUE PERMITE A LA OTRA EXISTIR. No es justo negar las raíces y bendecir el tronco con la copa.

Un día, tu, eslabón de esa cadena familiar, optas por ser el redentor de esa situación, por dar reconocimiento “al malo, al mal”. Y naces y lo olvidas. Pero en ti vive la consigna que dice que TU vas a resolver aquello, que no responderás a ello como todos durante milenios…

Y de pronto te ves envuelto en esa amargura. El problema parece perseguirte y te hace sentir solo y víctima.

Tu, eslabón, naciste entre otras cosas para contar que el mal solo incomoda porque nadie reconoce jamás su trabajo en la creación de la realidad. No pretende imponerse, ni que tu ahora te hagas malo para que lo vean. SOLO TE PIDE QUE RECONOZCAS QUE SI HAY LUZ, es porque las tinieblas están bajo la realidad que vives. Sin su fuerza invisible pero real, lo otro, lo grande, lo bello, lo tierno, lo maravilloso no sería posible y alguien, alguna vez ha de dar su bendición a eso que nació para ser sustento oculto  de la vida.

Tu, eslabón, puedes cambiar el pasado al reconocer que el mal no va contra ti, que el mal te busca a ti porque tu te ofreciste para ser su redentor y dar tu bendición a lo oscuro. PUEDES REDIMIR DE ESE DOLOR A CUANTOS ESLABONES SUFRIERON POR UN JUICIO NEGATIVO arrastrado por el tiempo durante más de lo que hace falta.

Quienes protagonizan el mal son condenados por la sociedad. Mientras vivan condenados por todos como respuesta única, ESE MAL DEBERÁ SER PERSONIFICADO POR MUCHOS…, hasta que algún eslabón de la cadena reconozca su protagonismo, lo mismo que las raíces son también protagonistas del éxito de un árbol.

Ese marido perverso, esa madre insoportable, esa vecina sucia, ese señor ofensivo, ese compañero insufrible, el traidor, el asesino… Esos y muchos otros han de ser grandes almas dedicadas a un rol ingrato, para que algún día el común de los hombres dejemos de rechazar lo que aparentemente no somos y nos valga TO-DO. Y han de ser muy , muy grandes, porque actuar así les trae el deshonor, la persecución, el aislamiento, una vida miserable en fin…, y a pesar de ello, actúan así para los justos y los buenos, para los hipócritas y los santos.

Solo podremos ser felices si todo lo que existe recibe su reconocimiento.

Revisa tu papel de víctima. Reconoce que eres eslabón que rescata al “malo” y le da su premio: “SI. TU TAMBIÉN VALES.SIN TI NO HABRÍA NADA”. Sólo eso es preciso. No lo condenes, ni luches por volver a ocultarlo. Déjalo expresarse.

Cuando un eslabón hace ese trabajo, se disuelven situaciones irresolubles. Surge la gratitud en ti. Comprendes que lo que tanto te oprimía era tu cómplice para despertar a otra visión, una, que hasta ti, el resto de la cadena maldijo y sometió a condena…

Si ya posees otra visión, tu opción irá a para al inconsciente colectivo y esa otra cadena, una abierta que vive en tu seno, tu ADN…

CADENAS

llevará en si una noticia nueva:

EL MAL NO EXISTE.

Excuso decirte cuánta PAZ sentirás si eres capaz de mandar en tu mente y mirar  compasivamente el durísimo caminar de cuantos la sociedad ha condenado hasta ti.

¿Dios no te oye…? Al contrario. Porque obedece a tu deseo de recuperar un trocito de la VIDA, te lo pondrá más evidente para que TU halles una nueva concepción, una idea nueva sobre “ese/a hijo/a de puta” que como tu, sólo cumple su función. El lo hace en y para la sombra.

Él/ella no es así por ti, para ti, no quiere ofenderte a ti… Es así porque tu tienes la fuerza necesaria y quieres comprender, crecer y amar.

Busca en ellos lo que te permita comprender su tremendo destino…Busca su lado bueno y cuando te ataque, recuerda su función y su desgracia. Desoye sus insultos, su perfidia, recuerda al árbol y a sus raíces…CAMBIA TU VISIÓN Y CAMBIARÁ TU VIDA.

¡¡SÉ  EL  ÚLTIMO ESLABON DE TU CADENA!!

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