EL REMORDIMIENTO…

Todos conocemos ese emoción, que se consolida en los adentros como un sentimiento y se prolonga en el tiempo…Pueden pasar años, crees que aquello desapareció y de pronto en un instante sabes, que no solo no murió, que sigue vivo en ti y que tortura como pocas cosas en la vida…

La conciencia REMUERDE, más bien nuestros pensamientos equivocados MUERDEN nuestra conciencia de nuevo……Y lo seguirán haciendo en tanto creamos ser el protagonista de los actos que denominamos nuestros.

Siempre que dudo miro a la naturaleza. En ella veo los patrones sanos de conducta. Miro a los niños de mi clase…Y ¡¡Bondad graciosa!! Ni los animales con quienes compartimos las emociones, ni el niño conocen esa cosa que los adultos humanos sentimos con tanto dolor…”ARREPENTIRSE”.

SI. DOLOR. Duele ser quien ha hecho eso que no es de recibo, que avergüenza, que por mucho que lo considere una falta, NO PUEDE BORRARSE ya y que hizo sufrir ante nuestros ojos a seres que adoramos, que sabemos de su bondad y que por nuestro “descontrol” momentáneo y  mas frecuente de lo que nos gustaría, reciben toda nuestra ira, toda nuestra lascivia, toda nuestra indolencia, toda nuestra falta de cuidado…O aquello que queráis poner. Siempre es algo que nos enseñaron que NO SE HACE o NO SE DICE…

Hay una secuencia que a mi me ayuda. Es del Baghavad Gita. Es uno de los textos sagrados del Hinduismo, pertenece a los Vedas, una de las primeras fuentes de conocimiento a cerca de lo que Dios es. Es parte de esa fe que tiene su Jesús, al que llaman Krisnha.

Descubrí que hay muchos “jesuses”, no sólo el cristiano, que cada uno de ellos llega en un momento crucial de la humanidad, como para iluminar cuando hemos perdido el norte, para que retomemos el sendero hacia lo que somos: SERES HECHOS PARA MANIFESTAR A DIOS Y LA FELICIDAD.

Pues bien. Ese libro cuenta que un rey llamado Arjuna, había heredado el trono. Como en tantos casos en la historia, sus parientes aristócratas no le reconocen ese derecho. Ello provoca una guerra. El párrafo al que me referiré describe el momento en que ya montado en su carro de batalla, Arjuna el rey dice a su áuriga, que dirige los caballos, que siendo de naturaleza pacífica, no quiere pelear contra los suyos.

Son mi sangre.¿Cómo voy a matarlos?

En nuestra concepción de Dios sólo cabe la bondad. Y no es que no sea cierto. Es que nuestra idea de bondad es falsa.

Bueno es quien produce bienestar. Quien te altera, te desestabiliza, te cuestiona o simplemente te hace sentir inadecuado al momento que vives, ese…Ese no puede ser bueno. No. Ese es el malo. Unos mas que otros. El amigo no daña…Pero si el amigo ve claro que te equivocas y te lo dice, entonces dejas al amigo…Así entendemos la bondad.

Miro la naturaleza en esas partes que no hay pensamiento, ni sentimiento. Las llamamos inertes…

Tengo mi certeza de que eso no es tampoco así.

Hablo del mar, de los ríos, de la tierra…Y veo que el sunami se levanta y no le duelen prendas para “destruir” todo a su paso. Veo al río desbordarse tranquilamente, anegando campos y poblaciones. Veo la tierra partiéndose en dos ante una fuerza descomunal que se traga casas, personas, al terremoto y  no se duele.

Más. Veo al león devorando vivo al búfalo, al tiburón despedazando a la foca, o al elefante arremetiendo contra medio bosque y sembrando el campo de árboles caídos…Y no hay nadie, ni nada que en la naturaleza se oponga o evite nada de esto. Luego, todo se recompone. Tras el sunami la vida resurge limpia y fortalecida. Tras la inundación brotan plantas donde antes sólo había tierra seca y así sucesivamente. Si todo esto fuese malo habría algo o alguien que frenaría esos procesos. MAS NO LO HAY.

Es como si hubiera ondas de un tipo y otras de su opuesto que se suceden entre si, alternándose. Bajo todo ello hay una sabiduría implacable pero certera, que conserva todo lo que ha de renacer. Hay una planta hispana, que cuando ve carece de más terreno para crecer, con el calor del verano se autoinmola, se quema emitiendo un gas por sus flores muy inflamable y se prende toda. Ya dejó caer sus semillas, las cuales tras el incendio tendrán un suelo rico en nutrientes, precisamente gracias al fuego y repoblarán de JARAS, (así se llama la planta), ese territorio que se les quedó pequeño. No morirá la jara, no, sólo habrá cambiado de planta vieja a planta joven. “el mal” la ha transformado y hecho renacer.

Esa sabiduría natural conoce qué hacer y desconoce el ARREPENTIMIENTO.

Metidos en nuestra persona convencidos de ser eso que dice el pasaporte  a lo que añadimos: Soy hijo de tal, padre de tal, dueño de tal, amigo de tal…Y seguros de ello hasta la médula olvidamos que SOLO VIVE un SER, uno que se viste con mil disfraces para experimentar todo lo que es, siente o piensa.¡¡Me da igual llamarle Dios, que energía !! Poned el nombre. Inventad uno. Pero… Nada es fortuito, ni pasa por que sí, nada es verdaderamente destructivo o constructivo. Así, de esa forma siento yo la bondad de Dios.

Hay un plan, un diseño complejisimo que implica a millones de seres de todas las clases, desde el mundo mineral, al humano.

Entonces llego yo con mi personalidad y creo que el sunami es destrucción, que el león es un asesino, que quien hace algo que no me place es mi enemigo…Y como igual que yo creen los demás, hacemos una reglas, que destierran comportamientos naturales, que no obstante somos incapaces de evitar, PORQUE SON NATURALES, como la ira, la soberbia, la pereza, u otras y perseguimos a quienes en su intento por vivir, no superaron la prueba de la falsedad y no controlan eso que por alguna razón en ellos es tan fuerte que impide ser como los demás.

Tomemos la ira. Valdría cualquier otra cosa, pero esta es frecuente, prende a todos y nos hace sentir muy mal, nos lleva al arrepentimiento sin piedad.

¿Qué soy yo? Un ser humano con un cuerpo y unas características concretas. Soy esas porque esta en mi naturaleza ser eso. Pongamos que me prendo fácil, como la jara, aunque no sólo por el calor. Siempre me machacaron diciéndome que eso no se hace, que cabrearse no es bueno…Y he luchado con todo mi ser por no cabrearme, aunque sucedelo. Se me escapa a mis 60 años. No será por no intentarlo, por no haber hecho terapias y cursos de perfeccionamiento…No será porque no he puesto todo de mi parte…PERO SE ME VA DE LAS MANOS.

Y a veces es tan intensa, que daña a quienes más quiero. Daña a gente “inocente”.

Retomemos el relato de Arjuna.

Krisnha es un Dios hecho hombre, como Jesús. Arjuna es un hombre. Y a él como a mí le han enseñado que pelear, que agredir, que ser violento es MALO. Ha luchado de tanto contra la agresividad que se dice PACÍFICO. En él la ira parece muerta… ¿Lo está realmente?

La ciencia dice que en cada persona hay caracteres RECESIVOS, cualidades que no salen a la luz. No se manifiestan, pero estar… ESTÁN. Viven “latentes”, dormidas en nosotros. Hay otras que no duermen, pero la civilización, la cultura, el acatamiento para no quedarnos aislados nos enseña a dominarlas. Hemos cultivado una personalidad lo más adecuada para la sociedad en que vivimos, pues de otro modo no seríamos aceptados.

Si eres gordo no te quieren. Si eres enfadica te abandonan. Si eres DIFERENTE y no tratas de ser como está de moda ser, te alienan, te ofenden, te separan y te hacen la vida imposible. Y todo porque hay unas reglas. Curiosamente NO SON SIEMPRE LAS MISMAS. Yo por ejemplo, nací en una España donde el sexo antes de casarte te podía destruir la existencia. Eras una perdida, una fresca, una mala persona…Hoy, sólo 30 años después ese mismo comportamiento no te destruye socialmente. No eres diferente si te acuestas con un chico de tu edad antes de los 20. Cultivar la castidad ya no es una exigencia social. De hecho es casi al revés. Se ríen de los castos que después de los 20 son aun vírgenes.

Esas reglas que sentencian todos los comportamientos, pues hay reglas para todo, NO VALEN UN ÁPICE.

No obstante si te cabreas y dañas al otro seguimos creyendo que hay maldad en nosotros, algo contra lo que seguir luchando…, para luego arrepentirnos una y otra vez por el daño causado.

Cuando Krishna oye al rey Arjuna que dé la vuelta al carro, que no va a pelear, este le dice:

– No, Arjuna. Aquellos contra quienes vas a luchar ESTÁN YA MUERTOS, pero alguien ha de clavarles la espada. Y ese, es tu deber.

Si como tantos sabios han resaltado LA VIDA ES SUEÑO, o irreal, o un teatro, este teatro necesita para que haya en la historia nudo y desenlace de personajes que actúen “de malos”. Lo mismo que el mar no es malo, ni el río, ni la tierra o el león o el elefante, nosotros somos también una energía que no controlamos, que no rige nuestro pensamiento dominador de la conducta.

Hay algo más fuerte, mas intenso y poderoso que uno mismo. Dirige nuestro día a día en ese entramado gigantesco que es la vida. Inocentes somos todos, aunque la sociedad prefiera o aliente unas conductas y otras no.

Hay acciones necesarias para un desenlace en la historia, hasta ahora interminable, de la vida en la Tierra. Una son gratas y otras no. Y si creo que tengo el control, ya se encarga la vida de deshacer mi estupidez y demostrarme que no soy nadie para controlar nada, ni a nadie. El magnate pierde su fortuna, el actor exitoso es olvidado, el hasta ayer líder pasa a la sombra, el negocio boyante se va al carajo…Y esa persona en quien puse todas mis esperanzas me deja o se muere.

¿¿¿¿DÓNDE ESTA MI CONTROL????

Esto que se ve tan clarito así, cuando descendemos a lo cotidiano varía. Ahora, me llamo responsable de mi rabia…¿Sï? ¿Lo soy?

No lo creo.

Mi rabia no es un sunami, pero igual que si el león no devora a los búfalos estos devastarían toda la hierba de África, convirtiéndola en un desierto, hay una razón natural para que yo con mi rabia hiera al otro.

¿Y si necesita un revulsivo? ¿¿¿¿Y si es un Arjuna, que se cree pacífico porque no tiene fuerza y necesita mi pinchazo para reaccionar????

Con esto no aliento la ira. Sólo le concedo el derecho a surgir sin que haya que borrarla del mapa. Podemos lo mismo contra la ira, que contra la fuerza del sunami. SON FUERZAS VIVAS y si están, quiero creer que es porque cumplen su función. SIRVEN. No sirve sentirte culpable por enfadarte…Y arrepentirse es de hombre, pues Dios no se arrepiente de nada.

Quien realmente vive y sabe, conoce el alcance del plan. Conoce el inicio, el nudo y el desenlace de cada historia, pues ES esa historia, ese personaje, su ira y todo lo que le rodea.

Es verdad que uno no se siente igual tras “clavar una espada”, que tras una caricia o un abrazo dados con el alma. NO TE HACE FELIZ DAÑAR. Cierto.

Por eso Jesús aconsejaba “no enfrentarse al mal”, o no protagonizarlo, no porque sea menos digno que el bien. De hecho como en el caso de Arjuna, a veces ES NUESTRO DEBER la ira, la soberbia, la pereza o cualquier otra denostada característica. Y a veces hay dignidad y gran bondad en ser eso que la sociedad y los amigos consideran un pecado.

Lo grande sería actuar conscientemente, saber que estas en la película del otro y haciendo puntualmente ese papel de malo, consciente de ser la mano de Dios realizando su plan, para luego sentir que NUESTRAS ACCIONES SON DE DIOS SIEMPRE y no permitir que esa conciencia de dar luz por un camino poco ortodoxo, se apague con el arrepentimiento.

El remordimiento es humano, terrible pero humano. Sobra a quien sabe que somos sólo UNO, el que vive, el que sabe qué se ha de hacer.

No animo a nadie a ser “malo”. Solo a que si lo es, no se arrepienta pues ignoramos el plan casi siempre…

 

 

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