Actores y cómicos

Tengo la suerte de conocer gente de ámbitos distintos y poder sumergirme preguntándoles, en cómo es su ocupación. Hoy lo he hecho con una actriz. Es mi hermana del alma, compañera de destino… Y he visto que desconoce la dimensión trascendental de lo que hace para quienes somos su público.

¿Por qué valoramos tan poco el placer, la diversión, el ocio? ¿Es que sólo si nos zurramos o nos duele las cosas son destacables, merecedoras de nuestra consideración?

Cuando me reúno con mis padres en el colegio remarco lo crucial que para un niño es el JUEGO. Y no sólo lo es para los niños. JUGAR es fundamental para cualquiera.

Se diría que ser adulto sólo es estar sobrio y serio, sereno y crítico. No nos atrevemos a “perder los papeles” por miedo a que no nos crean capaces de ser tenidos en cuenta, por miedo al ridículo…POR MI-E-DO. ¡Qué paradoja! Cuando de veras lo pasamos bien es porque por un rato no nos importa reír, reírnos de nosotros mismos en el fondo, porque la ironía alude a algo que conocemos bien y no salió como esperábamos y tiempo después la risa surge cuando uno casi inconscientemente se recuerda.

Si alguna vez nos damos cuenta de que somos felices es en esos momentos en que POR FIN…, nos atrevemos a soltar ese miedo. Lástima que para llegar ahí a menudo hagan falta varias copas, drogas u otros adictivos porque reírse inconscientemente, ayudado por un sucedáneo nos resta realidad y condiciona nuestro bienestar.

La fama duerme como un deseo, con frecuencia, bajo el artista. Hay una pasión que el aplauso despierta y se adueña del actor, cantante, pintor, escritor… Y como todo en esta vida tiene su opuesto, el artista ya ansioso de reconocimiento, busca la fama en sí. No ya aquello…¡Que vaya usted a saber qué es exactamente!…, eso que le hace coger un lienzo  o una hoja en blanco, o que le movió a cantar porque era su vida, o  a subirse a un escenario y actuar.

Sin embargo famosos, célebres, lo son muchos menos de los que los medios se empeñan en perseguir, seguramente por si tienen algún secreto que se pueda copiar.

Antes se les llamaba “CÓMICOS DE LA LEGUA”, o cómicos a secas. Se movían por leguas y leguas, que aun no había kilómetros, por teatros de mala muerte de cientos de pueblos. Sus vidas eran casi miserables. Sus familias eran como un sueño al que raras veces volvían con dos perras chicas en el bolsillo y denostados por la supuesta promiscuidad en que vivían, porque sus vidas no eran ordenadas ni en forma, ni en horarios y convivían haciendo “familia” de desconocidos, a base de recibir juntos incluso tomates, recorríendo los caminos.

La “mucha mierda” en la entrada del teatro indicaba mucha gente que dejaba las caballerías, carros y carrozas hasta acabar la función y era el éxito. Hoy se desean MUCHA MIERDA para desearse suerte.

Pero uno no se expone por que sí. Y ser un artista es abrirse al juicio ajeno.

El artista sigue un impulso irresistible por provocar con su arte a quien lo contempla, incluso conmover y hacer que el otro sienta libre su corazón.

Mi “hermana” es actriz. Cuando la conocí y contó cual era la profesión que ejercía me pareció alucinante vivir de actuar.  Yo como muchos deseé en mi adolescencia serlo, sin que tuviera las condiciones para ello. Me consuela pensar que en clase actúo para atraer a mis peques, para que lo que el mundo quiere que sepan les entre JUGANDO.

Ella, con toda su compañía no es famosa, de hecho no actúan buscando la fama. Actúan, cantan, bailan, y lo hacen porque no pueden negarse. Hay una fuerza que la lleva a ella. a ellos, aceptar estar en segunda fila, a que no se conozca su valor. Creo que ni ella lo conoce.

El público llega. Se sienta y durante dos horas ríen, o se emocionan, dejan su condición de adulto un ratito aparcada y lo pasan bien, o conectan con su yo interno y luego se enamoran de la obra contemplada. No olvidarán el mensaje, que a lo mejor sólo es:

TU TAMBIÉN ERES UN NIÑO. ¡¡JUEGA!!

Mi querida Bell, te estoy diciendo el inmenso favor que volcar tu don en quienes te vemos significa.

Lo más grande es que el sueldo es de risa también, que pasan meses trabajando para montar una obra sin ver un duro y que nadie, salvo unos miles, les conoce.

Ahora bien, esos que sí les ven, se llevan la gratitud mas sencilla y sincera en el alma, porque durante un momento la vida no fue un drama y se permitieron jugar, reír, llorar…, incluso de risa. ¡Emocionarse sin trabas no tiene precio!

Y eso Belita es a lo que tu te dedicas.

El valor de poder expresar lo que otros no se atreven a sentir, la audacia de dejar atrás el pudor y mostrarse, el continuar la función aun cuando chocaste en el escenario y te has hecho cisco digamos la rodilla, el subir hoy, mañana y pasado mañana sólo por amor al arte, ESO, es tu don. ¡VUESTRO DON!  El regalo que hacéis a quienes se mueven por lo cotidiano, ahogados, temerosos, dolidos…, es un presente que ni con pagar la entrada, salda la deuda que la sociedad tiene con vosotros.

Quien más y quien menos ha actuado alguna vez en su infancia o su adolescencia. El brillo de la fama es una fragancia que resulta atrayente, aun a los reservados y los tímidos… Pocos hacen de ello su trabajo. Y pocos, a pesar de no llegarles con la fama ese esfuerzo, siguen subiéndose al escenario a jugar a ser otro y a mostrar al otro para que tal vez SE VEA.

Pero aun si sólo fuese porque nos hacéis sentir una fantasía dos horas, vuestro mérito es fenomenal.

Sin el arte la vida se hace animal, egoísta, pequeña, mezquina. Sin el arte vivir es un infierno mas o menos doloroso.

El arte muestra una cara de Dios que el mundo necesita y vosotros los artistas, famosos o no, con un ego mayor o menor, nos regaláis una pulsión del alma que quiere hacer leve el universo. Recibid con alegría vuestro merecido reconocimiento.

Sin risa no somos humanos, sin emociones exquisitas somos aun primitivos y crueles. Sin recordar que el placer es bueno y el bienestar sirve hasta para trabajar mañana mejor, el mundo sería un continuo “11 de septiembre en Nueva York”.

El ser humano merece el placer. Estamos hechos para sentirlo y gozarlo sin tener que avergonzarnos por ello. Y gracias a cuantos aun sin fama os subís al escenario dos meses sí y diez no, es asequible ese don del Cielo para el común de los mortales.

¡¡Benditos sois cómicos!!

Aun podéis verlos en Valladolid, España,  (vayaentradas.com) en:

Ayer

3 comentarios en “Actores y cómicos

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