EL MUNDO DE ESTOS DÍAS… ¿LOCOS? ¿Nos hemos vuelto locos?

Llevo dos días desoyendo unos síntomas clarísimos de malestar físico innegable hasta que la aspirina o el paracetamol apagan los síntomas. Supongo, mejor dicho sé, que la tensión de acoger bien a mis nuevos peques y sus familias me ha bajado las defensas y ellos llegan cargados de virus…A ellos les dura un día…Yo llevo tres.

Pero hoy mi hermano de algún modo me ha puesto las pilas. ” No puedes vivir en tu nube”…Y no es que viva realmente en una nube, es que me dedico a lo que tengo delante, porque salvo pedir a la Vida que la unidad florezca y dé fruto, poco puedo hacer con las decisiones de un norcoreano mimado y gordito, en franca provocación a un volcán norteamericano infantil en su peor sentido, cuyas decisiones resultan poco sensatas, o frente a ese afán de miles de personas por votar, que no discuto, pero que está yendo muy lejos, o por sacar de debajo de mil escombros a gente mejicana aun viva.

He puesto las noticias  he escuchado todo eso y a los alemanes hartos de recibir gente que parece que les quisieran quitar lo suyo, o los sucesos resultado de los vientos huracanados del Caribe y los incendios y los granizos capaces de enterrar a hombres del Teruel español y matarlos de hipotermia…y todo se suma. ¡El telediario venía cargadito…!

La reacción es inmediata…Mi alma quiere sentir angustia, pena, evitar dolores que se presentan listos para sufrir mucho más allá del golpe. El estómago me dice que siente nauseas casi…, malestar desde luego.

Sin embargo soy vieja. En unos días entraré a formar parte de la llamada tercera edad y ser vieja me permite parar a mi alma, hablarle y sobreponerme a esta cabeza que se me va, estos brazos que me pesan, estas piernas que se resisten a caminar y me pongo a contaros lo que le he dicho a mi alma. No soy nadie, pero si soy alguien que quiere la PAZ.

Mi alma y yo sabemos que las apariencias engañan. Pero además sabemos que se nos cuentan las cosas que se quiere resaltar de modo que nos asusten. Es importante mantenernos bajo control y el miedo es el mejor de los controles de masas.

Más aun, sabemos cuánto sufrimiento hemos experimentado en propia piel, y que todos y cada uno de los golpes no fueron para hundirnos, sino como un elemento que usa el pastor: LA VARA. La vara del pastor pincha a las ovejas remolonas, las conduce, las saca de su vereda en busca de pasto, porque el pastor ve peligros, riesgos, que a ellas ya domesticadas, se les escapan.

El dolor es una consecuencia natural de estar vivos y es muy bueno, porque evita que nos dejemos destruir. Sin dolor, pondríamos la mano al fuego y nos resultaría curioso incluso, ver como desaparecía la mano quemada para siempre… Porque existe el dolor uno retira veloz el brazo y conserva su mano. También hoy puedo pasarme comiendo…Pero el cólico me hará recordar otro día, que comer a lo bestia no es confortable después…

El dolor es pura sabiduría y es tremendamente útil si lo recordamos para el futuro.

Sufrir…Sufrir aunque no lo parezca, es una elección.

Hoy ha muerto mi ser amado. HOY. Si mañana sigo sufriendo, es porque me empeño en vivir la vida igual, como ayer. Me pongo a recordarle en cuantos momentos no estará conmigo, a revivir escenas entrañables con el resultado de que repito las escenas y duelen otra vez. La muerte despierta mi soledad. Y tomo este ejemplo porque me parece la peor de las causas de duelo: la muerte.

En el fondo aun no hemos comprendido que no hay nada más inestable que la propia vida y nos empeñamos en actuar como si nunca fuese a cambiar.

Dicen que la vida como el río nunca lleva el mismo agua, pero nosotros que no percibimos cómo las riberas se modelan minuto a minuto, cómo las placas sobre las que caminamos se separan 2 cm. cada año, que intentamos congelar la existencia, estamos perdiendo el norte.

Sufrir es un tiempo necesario si uno se empeña en ello, pero no es gratis, pasa factura de mil maneras y ninguna constructiva. El duelo tiene la duración que el alma quiere darle.

Mi alma ya lo sabe.

Entonces le recuerdo que nada ocurre por casualidad, que todo busca un final feliz, que hay tantas maravillas por mostrarse, que si lloro por lo que hoy me parece grande y perdido, no veré tantas pequeñeces que anuncian el Paraíso por manifestarse… ¡Un Paraíso plagado de belleza, dulzura, grandeza y sencillez, de un amor como no somos capaces de creer que existe!

Sólo que ese paraíso no puede mostrarse cuando soy intolerante o tomo partido. Cuando voy “en contra” de algo, lo refuerzo.

Yo puedo ver una moneda y sentir que significa el acuerdo de los hombres para valorar los esfuerzos de los otros. Las monedas son eso, pues era muy difícil el trueque en cuestiones como por ejemplo la actuación de un médico, o la actuación de un artista, o de un filósofo… ¿Cuanto vale una idea? ¿ O la risa o la salud?

Cuando el papel moneda precedió a la acuñación de la moneda, se estableció una lista de precios, que siempre se puede cambiar, pues vale más lo que más gente demanda…Y mucho aquello difícil de conseguir.

Pero la humilde moneda tiene dos caras. Lo real tras su aspecto es el esfuerzo del que la consigue tras realizar una tarea.

Lo ficticio, lo imaginario, es creer que si la miras de un lado, ya la estás viendo. ¡¡Nooo!!

Ves sólo una porción de ese esfuerzo…Y así juzgamos siempre, con información incompleta. Y lo que es peor…¿DÓNDE ESTÁ O QUIÉN tiene la información entera?

Mira en tu corazón, mujer, y sabrás que la totalidad de las noticias no te llegan y las que te llegan no se te dan limpias…No veas solo uno cara de la moneda y busca más allá la realidad que incluye los opuestos.

Y termino diciéndome que si quiero bendecir el mundo he de respetar su ritmo, sus plazos de crecimiento, que sólo puedo dar algo al mundo si mi actividad es esa que quiero plantar: La UNIDAD y el AMOR….

…Donde yo vivo, con quienes yo interactúo, con todas las cosas que requieren mi protección y cuidado…

Ahí está mi campo de acción.

No hay otra forma mejor de decirle al mundo que le amo, que ver sus errores como trampolines para crecer, que eso son los errores…

Y la muerte y los cambios drásticos…Eso es VIDA también. Y yo amo la VIDA.

No. No nos hemos vuelto locos.

Si pudiéramos meternos en el proceso de nuestras células creciendo, también creeríamos que la vida del cuerpo es una locura. Y sin embargo nuestro cuerpo crece, como crece el mundo. A veces a trompicones, a veces con accidentes en apariencia inexplicables, juzgado, condenado y no obstante sabio, porque es hijo de la Vida.

Hallar sabiduría en el error es comprender que no controlo nada. Sólo puedo aceptar y cambiarme a mi misma, transformando la manera de mirar lo que me ocurre y le ocurre al mundo. ¿Locos?

No. En desarrollo.

¡¡VIVOS!!

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