SER O NO SER

Efectivamente esa es la cuestión… Hubo un instante para NO SER y elegimos ser. No hay vuelta atrás. Si tienes una identidad…, eres de los que decidió SER.

Pensemos hacia atrás, que aunque lo de delante y detrás sea relativo, cuando te lo propongo sé que vamos a mirar a lo que de forma unánime llamamos PASADO.

Érase una vez…¿Importa cuando? Realmente, no. En absoluto.

Érase una vez un ser. SÓLO UNO.

Sin cuerpo material, ni forma, estaba hecho de ideas. Imposible enumerarlas. Infinitas ideas le llevaban a otras, y estas a diez nuevas más y esas diez a cien. No cesaba de emitir IDEAS. Pensamientos, si prefieres…O proyectos: vale también. Para ese ser sin sexo, no hubo ni antes ni después otra cosa que una continua emisión de ideas, una “fábrica” de pensamientos.

Notó que sólo pensaba y sentía lo que pensaba sin palparlo.  Justo entonces  sintió un ansia irrefrenable de TOCAR lo que pensaba. Su quietud no le satisfacía. Pensar no era suficiente para ser y quiso MATERIALIZAR sus ideas.

Cada idea surgida cobraba vida propia. Y en su mente, que en verdad es todo su ser, se convirtió aquello en tan apremiante, tan fatal, inauditamente fuerte, que se percató de que estaba sin estar. Parecía incongruente. Pero sobre todo: resultaba insatisfactorio. Y como su potencia y energía también eran infinitas, nada podía impedir que ese impulso vital surgido dentro se convirtiese en un proyecto que debía por narices existir.

Así veo yo la vida: hay vida antes, después y siempre. Ese ser del que hablo puedo llamarlo Dios, o ponerle mi propio nombre. No hay otra cosa. También puedo ponerle uno de los vuestros.¡¡Qué más da!!

Si lo llamo Dios entro en terreno pantanoso, porque para mi desgracia es una palabra que no tiene un significado ÚNICO. Y sé por qué no lo tiene.

Cada pieza de lo que llamamos universo es en verdad una materialización de lo infinito. Y como tales piezas creemos vivir separados del resto. Además si eres humano, gozas de un complejísimo sistema de percepción sobre ti y lo demás, que asegura que lo otro es ajeno. Si fuera poco, los demás opinan como tu, que son otra cosa y que lo que sienten suyo sólo es suyo. Nadie cree ser UN SOLO SER, sino uno de muchísimos…

Durante milenios nadie podía rebatirlo. Cada cual podía sencillamente corroborarlo. YO SOY YO Y MI CIRCUNSTANCIA, decía el filósofo… Sólo eso.

Pero un oficinista europeo, un chupatintas por demás inteligente, vió que importa mucho quien mira qué. Hay tres observadores. Uno p. ej. va en un tren. Otro le mira desde el andén. Y un tercero los mira a ambos, la estación completa e incluso el reloj. Lo que experimentan esos tres observadores deja de ser idéntico. Un factor lo cambia todo: EL TIEMPO. Más aun : cómo viven los tres su tiempo da versiones distintas, si les preguntamos, sobre ese mismo hecho.

¿CÓMO ES POSIBLE?

Si sólo existe un único SER, deberían vivir los tres lo mismo…¿Y no es así?

Ocurre que el SER es sólo pensamientos sin fin y proyectos. Al tomar cuerpo visible, no produce una inmensa masa compuesta por todas sus ideas. Tal cosa sería imposible y sería una monstruosidad. ¿Imagináis alguien  o algo capaz de mostrarse alto y bajo, gordo y flaco, rubio, moreno, pelirrojo y albino, inteligente e idiota, simpático y odioso, avaricioso y generoso…¡En fin! Alguien que poseyese y mostrase a un tiempo todas las cualidades y defectos? ¿ No sería un horror?

Pues de algún modo ese ser que existía pero no era, lo logró. ¿Cómo? Mira a tu alrededor.  Ahí está.

La apariencia es de un millón de formas, cuerpos, cosas… Pero desde que aquél chupatintas se fijó en que el tiempo es relativo según quién mira qué cosa, situación o persona, los que tienen tiempo y ganas para dedicar su vida a discernir y analizar las cosas de la vida, es decir los científicos, empezaron a dar vueltas a la relatividad del tiempo.  Buscando y soñando, usando las matemáticas, llegaron a una conclusión alucinante y absurda.

Lo absurdo era que las “piezas” que componen lo que vemos tan separado, no sólo no lo están, sino que SON una única cosa y además ESTÁ VACÍA.

Cogieron microscopios potentísimos, nunca antes existentes. Comprobaron que bajo lo que sus ojos veían tan sólido, compacto, tan distinto de lo que le rodease, aquello que miraban estaba hecho de vacío.

Ante incongruencia tan bestial, no daban crédito. Era la mitad del siglo XX. Este descubrimiento fue digno del nobel de física y de ahí nació la física de las partículas, de las que tu y yo estamos hechos.

Esas partículas son curiosisímas. De hecho NO SON. Sólo existen con cuerpo con peso y masa, si alguien las concibe y las observa. Es como si la Luna sólo existiese si tu la miras.

No soy físico, ni puedo profundizar más aunque es tan cierto como que tu me lees ahora mismo.

Lo falso es creer que hay un asiento bajo tu trasero ahora. Tu borde, tu piel, tiene hacia afuera unas particulillas llamadas electrones, cargadas de electricidad y magnetismo negativamente. Y los bordes de todo lo demás, incluido el suelo que pisas, también está cargado de electromagnetismo negativo. Y sabes que los polos opuestos se atraen, como los iguales se repelen. Dicho de otro modo:

No te caes en el vacío, ni te disuelves en él, porque cuanto parece ser una pieza, diferente del resto, empezando por los diminutos átomos que componen las células de tu cuerpo, se repelen entre sí.

Eso y no otra cosa, es lo que te permite creer que te acabas en tu piel y que cuanto hay bajo tu piel es tuyo y no lo demás. Pero amigo/a mío/a….Vives una fantasía que no pude ser más falsa. De lo que gente como Einstein demostró, se desprende que algunas de aquellas frases que relacionábamos con las iglesias y los curas, con lo religioso, son verdad. Puedes volver a examinarlas a la luz de la verdad incuestionable de la ciencia.

Olvida un instante que las iglesias sean multinacionales con fines de lucro evidentes, basadas en tener más miembros si quieren subsistir, los desmanes que sus líderes alimentaron hasta crear cruzadas, inquisiciones, guerras, y muerte. Hazme el favor.¿Quieres?

Nadie es dueño  de la fuerza humana que persigue su bienestar. Pueden confundirte. Incluidos los ateos. Les creerás un tiempo. Pero cuanto más te entregues a sus manejos, llegará la insatisfacción y los resultados obtenidos delatarán la manipulación de conciencias dormidas.

Siempre llega el “¿POR QUÉ A MÍ?”

Tus creencias no producen ni paz, ni bienestar constantes. Unos caen en depresión, otros se afanan creyendo que aun no lo han dado todo…, pero si formulaste la pregunta, YA NO PODRÁS VIVIR A GUSTO hasta que la respondas.

A ver por qué a mí me sucede “esto” y no soy feliz, o si lo soy, no dura nada. ¿Por qué no puedo brindar felicidad a los míos? ENTONCES…, el futuro es negro. El pasado consta de grandes dolores y cuatro instantes maravillosos.

¿Era esto lo que esperaba cuando de niño aspiraba a mi libertad, mi satisfacción y mi orgullo?

¡Claro que no!

Vuelvo al comienzo…

¿Será mejor NO SER?  Suicidándote “no serás”. Y aun si vivir con esa pregunta parece atroz, tener coraje para cortar tu vida requiere mucha más desesperación. No obstante aquí uno desearía no haber existido antes jamás. Te diré, que ni suicidándote lo consigues. Tienes una conciencia que te muestra que eres, tanto si vives como si te matas. Existes te guste o no.

Sólo te queda SER. El “no ser” lo dejaste para siempre atrás cuando aquel ansia de ser materia te poseyó. Ahora lo quieras o no, sólo puedes…

…intentar resolver la pregunta.

Yo lo he hecho. Mi respuesta me sirve. El nivel de insatisfacción que aun me toca, no dura casi nada. La vida es, como poco, interesante. Cansa. Sí. Duermes y vuelves a ella y te emociona, te conmueve, te hace sonreír y reír.

La física de las partículas es veraz…, dice cosas sorprendentes, que ilusionan a poco que las hagas tuyas.

Ya, lo que la gente corriente afirma no lo creo. Sus “verdades” basadas en falsedades procedentes de su percepción de estar separados, no influyen. ESTÁN CIEGOS; SORDOS; MANCOS… Ven la vida desde ese handicap. Pero no es como ellos dicen. No para mi.

Creerás que tu casa es sólo tuya. Tu cuerpo y tu mente tuyos igualmente. Siento, no sólo lo sé, que tu y yo somos formas distintas del monstruo que logró materializarse tomando la apariencia de cuerpos separados entre sí. La física cuántica me dice que el que los electrones de la piel nos impidan siempre que yo sienta tus calambres, o tus nauseas, no evita que tu ser esté unido al mío. Ya no creo a mis sentidos. Cuentan mentiras.

Vivo como tu y respeto que tu creas que lo tuyo es tuyo.

No obstante mi satisfacción crece en la misma medida que me doy cuenta de que tus intereses son los míos y merece la pena tenerte en cuenta porque existes en mí. Eres en verdad yo mismo con otra cara en otro cuerpo. Sólo parecemos independientes.

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Mientras no lo creas así, estaré cerca, jugaré tu juego y no te sentirás invadido por mí. Haré lo posible porque sin penetrar en lo que llamas tuyo, tu vida sea mejor. Y si no lo logro, sabré esperar a que sepas como yo, que tu y yo somos UNO.

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