Jesús

¿Cómo creer aun que Jesús murió por nuestros pecados?

Era Galileo. Hablaba el arameo. Nunca llamó al arrepentimiento, sino a la alegría, a la Vida.

La palabra que usaba Jesús no era PECAR, sino TESHUVÁ, que significa literalmente girar dando la espalda y apartarse en dirección contraria.

Estas en una habitación. Quieres ir a la calle. Hay un balcón. La casa es baja. Salir por el balcón no es necesariamente mortal. Salir por la puerta no causará ningún daño y lograrás tu objetivo: Respirar aire más fresco. Es el camino mejor. Si alguien decidiese salir por el balcón… ¿ No intentarías convencerle de que mejor es salir por la puerta? ¿Le condenarías por salir por el balcón? ¿ A que no?

Algo así hacía Jesús. Conocía la salida mejor de todos los problemas y lo anunciaba sin descanso. Animaba a la gente a girar dando la espalda a “la salida por el balcón” y dirigirse hacia la puerta. JAMÁS  condenó a nadie al escoger una vía distinta a la suya. ¡Sólo sentía tristeza, pues sólo amar evita el dolor!

Pero nunca, nunca, culpó a nadie por “salir por el balcón”.

Abundan en el evangelio gente que cree ser pecadora y se le acerca.  Según el evangelio les dice: ” Vete y no peques más”. Sin embargo es una traducción interesada, tergiversa la esencia de sus palabras, porque no decía PECAR, sino girar apartándose de aquella conducta que les hizo sentir pecadores.

Interesada, sí. Al comienzo del cristianismo surgió una élite en la Iglesia dedicada a PERDONAR los pecados. Traducirle hablando de “pecado”, es asegurar la necesidad de mantenerse su papel, erigiéndose en los que en nombre de Dios perdonan.

Fijémonos. Lo que da pié a los amigos de Jesús a creerse con el don de perdonar es esta frase: “A los que perdonéis sus pecados les serán perdonados. Y a los que se los retengáis, les quedarán detenidos”.

¿Por qué determinadas frases van dirigidas a todos y algunas sólo a unos pocos? Con esta aseveración, Jesús expone una verdad como un templo: Si no te perdono, me llevo conmigo el malestar de sentirme a malas contigo. Cuando lo recuerde sentiré igual, la misma desunión, sea sacerdote o fontanero.

Pero si soy capaz de devolverte la misma confianza que tenía en ti antes del agravio, me sentiré liberado y aquello que fue causa de dolor se desvanecerá, con o sin sacerdote.

Realmente TODOS tenemos el poder de perdonar. Con esa frase se instituyó el sacramento de la CONFESIÓN, dejando para ellos en exclusiva una capacidad del ser humano. Verdaderamente cuando olvidas y devuelves al que te hizo daño su condición de amigo, de hermano, se libera en el Cielo un nudo que sólo quien perdona puede desatar.

Un sacerdote podría ser alguien cuya autoridad moral y su capacidad de servicio fuese plena, a quien uno admira y busca cuando se encuentra confundido para pedirle que refresque lo que olvidó y colabore a recuperar la paz. REPITO: AUTORIDAD MORAL, basada desde luego en la com-pasión, o sea, meterse en tu piel y pasar, padecer contigo el bache. ¿Cuántos sacerdotes conocéis que respondan a este perfil?

La Iglesia cristiana en su inicio tardó muy poco en nombrar obispos, estableciendo una  jerarquía, cuando Jesús dejó bien clarito que quien quisiera ser el primero fuese el más humilde y el último en todo.

En cuanto al supuesto nombramiento de Pedro… Leed la Biblia. Jesús responde a lo que Pedro acaba de decirle:

¿Quien dicen que soy?…Preguntaba y tras varias respuestas  dice:

-¿Y vosotros quién decís que soy?

Pedro responde diciendo que es el Hijo de Dios vivo. Jesús expresa entonces, que sobre “esa” piedra, la de ser HIJO de Dios (no sobre Pedro) Él asentará su iglesia, que en ese momento no significaba templos, riquezas dedicadas a Dios, jerarquías, ni nada de lo que hoy llamamos iglesia. No escogió un líder. En el mundo de amor de Jesús el único líder es quien sea maestro de virtud, de com-pasión, de bondad, no quien dirija mejor…

camino

Cuando mandó a 72 discípulos (número simbólico como todos en los textos judíos) a predicar, no les recomienda proveerse de comida, que busquen un garito para reposar, o construir templos. ¡¡PARA NADA!! Les manda con lo puesto, a la buena de Dios y dice que si les reciben bien se queden y si no se vayan.

¿¿¿TIENE TODO ESTO ALGO QUE VER CON LA QUE SE MONTÓ DESPUÉS???

Jesús da un mensaje personal, reúne a los afines sin orden alguno, porque Él sabe quién organiza la Vida. El pecado como la culpa son conceptos muy humanos, pero para Jesús no existe sino aprendizaje y charla en lo escondido de tu corazón con ESO que se puede sentir y te responde, que no requiere de jerarcas que decidan por ti qué debes o no hacer.

Sí le debemos al poder temporal de la Iglesia que, aun tergiversado, haya expandido su mensaje y sus templos han guardado viva una fe  durante 20 siglos, que sin su participación quizá no sería tan universal.

Comprendo que preguntarse solito sobre el bien o el mal, tomar decisiones sin recomendación alguna, dé pánico a muchos. Es como con los niños: necesitan un tiempo alguien que les explique el mundo. Pero un hijo un día abandona el nido y toma sus propias decisiones. En la fe también podemos crecer y consultar a quien Jesús propone: AL PADRE QUE HABITA EN MI.

jerarquía

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El cristianismo habla de infiernos… Jesús sólo menciona la Gehena, otro concepto judío, más un limbo que un lugar donde sufrir eternamente penas por supuestas faltas cometidas. La Gehena, como el infierno, son estados del alma, sensaciones, sentimientos, pensamientos…NO LUGARES y desde luego son tan eternos como uno esté dispuesto a soportar…

Es increíble que tanta traducción, tanta media verdad como le rodea y tanto tiempo transcurrido hayan hecho de Jesús un gran hombre para la historia. Triste es que la noticia por la cual dio hasta su vida, esté aun desfigurada entre religiones e iglesias y tan desconectada de la vida común.

La Biblia ofrece una escena atribuida a uno de los que vivió con Él, Juan, donde algo que debió ser tremendamente entrañable para los presentes, se nos ofrece a todos. A mi me parece un regalo: La llamada santa cena.

Omite que había hombres y mujeres. Ahí Jesús no cuenta parábolas. Dice claramente que Dios y Él son UNO. Cuenta qué significa ser de los suyos: AMAR COMO ÉL LO HACE.

Su forma de amar es la clave del que llamó REINO DE LOS CIELOS, un estado del alma sin muerte, sin enfermedad, sin trabajo, sin lágrimas…

¿Utopía? Muchas utopías son ahora realidad. Amar incondicionalmente, vivir con la actitud de dar al otro lo que quieres para ti no es fácil, sobre todo cuando nos apegamos tanto a lo nuestro y creemos firmemente estar separados de todo lo que cae fuera de nuestro cuerpo.

 

Muchos excluyen a Jesús. Yo no he podido nunca quitármelo de dentro. Y ahora que le siento presente en todo, mucho menos. Tampoco quiero.

Para mí su palabra es el mapa del tesoro, uno que es de todos.

Murió por mostrar el camino del alma, cómo esta puede crecer hasta que todo eres tu mismo y lo amas. 

Jesús es padre y madre, hermano y amigo íntimo. cuya compañía sientes en el corazón. Hoy es mi “yo” más elevado. Hoy estoy dispuesta a ser el medio que utilice para llegar a quienes deba y espero que olvidemos alguna vez que…

Para quien no existe error alguno, es imposible que muriese por nuestros pecados.

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