Individuo.

“La madre” es algo íntimo, amado en ocasiones tanto como odiado. Siempre nuestro origen. Es la certeza de tener alguien, salvo excepciones, a quien volver a por comprensión, caricias, sustento anímico o material… No tengo que explicarle cómo soy. Puedo ser yo. Aún si falleció, está en mil y un detalles propios que la mantienen viva. La madre es un INDIVIDUO, un elemento de nuestro ser. Provoca gratitud espontánea.

Un día eres tu la madre. Nada afina tanto los sentidos para cuestionarlo todo, incluida tú. Nada duele tanto o asusta, como un hijo. ¡Y esto señoras es un privilegio!: creces, espabilas, despierta la VIDA en ti plenamente.

¿¿¿Llegaremos a comprender QUÉ ES LA VIDA???… Porque…, se nos escapa…

 Somos tan “yo” al actuar, sentir y pensar, que no oímos cómo nos habla  la Vida.

Cada cual conoce la suya como si fuesen tomos exclusivos, distintos de una enciclopedia… Pero…

Somos instrumentos de una eterna sinfonía. Sin afinar oímos sonidos: la melodía suena rara. Falta su  armonía. Estamos aprendiendo a afinar el instrumento. En la orquesta infinita de la existencia no cuenta más el primer violín que el bombo. SONAR es esencial, pero hacerlo según la partitura, como fue concebida la música, como un inigualable gozo.

No es mi vida, la tuya, la suya lo que hay… Somos piezas, completa en sí mismas, pues cada uno incluye los demás. Por eso tus actos me afectan, lo que hago, lo haces tu, aunque parezca que sólo yo actúo.

Al elevarse de la realidad a una mayor, real también, se siente la VIDA derramándose en cada acto o pensamiento, en cada hombre en cada partícula de masa por diminuta que sea.

Crío gusanos de seda. Salen las mariposas como copitos de nieve, gordas de tanto huevo que pondrán y dulces esperan a sus machos que las fecundarán. Han de “derramarse” en los doscientos huevecillos que seguirán siendo ella y su pareja, vivos aún después de morir. Duele verlos secos, pero sus huevos dicen que sigue viva la vida, que hay verdadera VIDA en lo que dejan atrás.

Mi madre decía: VOSOTROS SOIS MI ETERNIDAD. No morirá. No sólo nosotros llevamos sus genes. Están en toda la familia humana.

IN-DIVIDUO viene de: “INDIVISO”, o sin división.

Falta atención. Nuestros sentidos informan, pero perdemos los matices. Estamos más por vivir, pasarlo menos mal o bien, trabajo, niños, obligaciones auto impuestas o reales…Y sin embargo, la VIDA es un CONTINUO, no una línea de puntos separados como aparenta… Yo soy un 50% mi madre. No nos parecemos, pero como la mariposa en sus huevos, la especie humana vive en cada personaje, late en cada uno, actualmente, aquí.

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Nos apegamos tanto al “individuo” (aunque NO HAY DIVISIÓN, sino aparente separación), que ante la muerte lloramos por cuanto nos regaló su vida mientras estuvo junto al individuo que creo ser, no el NO DIVIDIDO que soy realmente. Nunca se fue nadie… En ti y en mí vive el primer mono listo, la primera célula que osó existir cuando el mundo era tan hostil que ser célula era una aventura mortal.

Mira así la vida, quita importancia a la personalidad que expresan cuerpo y mente. Si crees ser SÓLO fulanito/a de tal no se vive de la misma forma. Doy fe. Seguirás vivo/a en cada humano, vivo/a en el carbono de tantos vegetales con los que compartes estructura, y en animales con los que compartes emociones y en el calcio de las rocas.

Somos el corazón de la Vida. Si pasamos  a otros todo el amor de que somos capaces, la vida en la Tierra necesariamente se va a modificar.

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