El enlace.

Mundo nuevo 240 - copiaAlgunos recordaréis que tengo un sólo hijo vivo.

Hace unas semanas fuimos de boda.

Hasta hoy he guardado las impresiones de un enlace…¡Qué bonita palabra! Uno, que ha llenado toda mis esperanzas y ha sido de principio a fin todo corazón.

Hoy en día muchos optan por convivir. Y yo bendigo esas uniones ¡Cómo no!

Sin embargo cuando el tiempo pasaba y mi hijo estaba escogiendo esa forma de relación, me atreví a darle mi punto de vista.

La vida es una colección de experiencias. A veces algunas se quedan cojas, inacabadas, sin expresar del todo, diría yo. Y sentía que para mi hijo convivir sin comprometerse ante su mundo, sin dar fe de lo que vivía, era como no terminar esa experiencia y se lo hice saber.

Mi padre usaba una expresión: CHOCOTAJAS. Decía algo así como que chocolate CHOCO y tajadas  TAJAS, no eran compatibles. Lo son: es evidente, para muchos… Y lo respeto. Pero creo que manifestar ante toda tu gente el compromiso de querer construir la vida juntos es importante y da un toque final a un tiempo de preparación que inicia otro.

Así va todo. Concluye una fase para iniciar otra sobre la anterior y enriquecerse de lo vivido para construir algo más grande, dando tu voz y voto a esa nueva experiencia. ¡Es mucho más que un papel!

La prueba son todos esos matrimonios que se rompen nada más firmar.

Asistí con verdadero asombro y satisfacción a una curiosa pedida de mano, donde descubrí en mi hijo una faceta nueva al afirmar su amor con poesía y sensibilidad, ante su familia nueva y la vieja,  lo que no le suponía un esfuerzo y consiguiendo emocionar a la que hoy ya es mi hija.

Un año de preparación consciente, un regalo para su chica, que como muchas de nosotras quería ser por un día princesa, fue fraguando detalle a detalle con ilusión y cariño un acontecimiento grande en una familia.

Y llegó el verano. Julio con su calor se portó muy bien y no nos abrasó.

Todo. Desde que sonaron las primeras notas que nos acompañaron al lugar donde entre jardines y flores se sentarían los novios era lindo.

Con la marcha Radesky recordamos a mis padres por expreso deseo del novio, que quería como yo recordar a los ausentes…¡Tantos en nuestro caso! Ni el padre, ni el hermano, ni los abuelos maternos estaban en cuerpo, seguro que sí en alma. Y desde luego lo estaban en nosotros, que los sentimos presentes.

Luego la amiga de mi hija, y el amigo de mi hijo dijeron cosas tan bonitas, al amparo de melodías enlazadas a sus palabras, que era imposible no emocionarse. SER AMIGOS se muestra lindo en ocasiones en que las almas hablan…¡¡GRACIAS MUCHACHOS!!

El organizador, un actor muy inspirado, iba enlazando también cada intervención, casi como un sacerdote, resaltaba justamente qué es un enlace, una unión… Y cuanto une da VIDA.

Y me llegó el turno. Todos los nervios del día anterior en la boda oficial y los de este día se me escaparon por las piernas y serena, aunque con el corazón en la boca, conté quienes son ellos para mí.

Él un compañero que entrego a mi hija. Ella una preciosa mujer, inteligente, sensible y amante, a quien admiro porque parece de terciopelo y lo es, pero también de diamante.

Por fin, ellos hicieron sus votos…Y cada palabra iba desvelando puro sentimiento, deseos firmes y cosas por superar, con todo por compartir como hasta ahora. La más bonita la dijo ella: SI NO EXISTIERAS…, TE INVENTARÍA.

¡¡Cuánta bendición en este acto, en que dos se quieren sentirse unidos para vivir!!

Como un altar, unidos por arriba, pero con aire entre los pilares que lo sustentan…Porque así viven. Con humor, con ternura, con respeto al parecer del otro y aunque tendrán algo que vaya peor, yo sólo siento lo bien que han construido su relación y me gusta. ¡¡Me encanta!!

Anillos intercambiados, arras y poesía. Y UN : YO OS DECLARO MARIDO Y MUJER. Bella y grave expresión, que sella dos días de propósitos.

El banquete fue una continua sorpresa. Su aparición, los dos tan bonitos, tan seguros y alegres, como si siempre hubieran hecho la entrada, seguros de lo que hacían…

Un corto con la preparación de la boda. Una jotica al novio: “¡Cuídala como la Virgen al niño!”. Un regalo a los padres y tío, expresando tanto amor como felicidad y agradecimiento. Una proclamación al novio, como miembro de una charanga que es muy querida allí. La tarta cortada entre bromas. La entrega del ramo a la mejor amiga. El baile de los recién casados tanto tiempo preparándose… Y yo que creí que por ser muy pocos los míos no me iba a atrever a bailar, me sentía tan feliz que me dejé ir: ¡Qué porras…, era la boda de mi hijo!

Y si creía que ahí acababa todo, casi terminando, los amigos de mi hijo vinieron a contarme cuánto le quieren y admiran. ¿Hay quien dé más?

Casar a un hijo es un acto trascendente y bello. Casar al mío ha sido estar emocionada muchas horas, sentir el corazón a tope, la felicidad intensamente, como una borrachera de amor, con resaca. ¡Una maravillosa resaca!

Y lo más sorprendente fue descubrir en mi hijo facetas nuevas que no sé quien, cómo, ni cuando florecieron en él, pero que a mis ojos le hacen un hombre de que no puedo estar más orgullosa.

Uno echa la vista atrás a aquel día cuando recién nacido ese mismo hombre era un bebé, que de su cabecita al traserillo ocupaba la longitud de mis piernas, con las suyas encogida como hacen los peques. Y en un instante apenas, entrevé los momentos tan difíciles pasados, la cruda adolescencia cuando parecía que podía convertirse en un monstruo y asustaba, los problemas superados, las penas compartidas y das gracias a la Vida una vez más porque es bueno, y ama y es amado y sabe vivir.

Eso no significa que estemos de acuerdo en todo, no. Significa que siento que ya está hecho, que a sus 33 años puedo olvidarme de ejercer de madre, de educadora, porque ya es un hombre y puedo dejarle volar suelto y a su aire.

Si llora tendrá mi vida para apoyarle, pero admirar a un hijo es un sentimiento gozoso como pocos, porque cada desvelo antiguo es hoy dicha. El amor siempre, siempre, siempre triunfa, por más que los valles hayan sido profundos y los montes escarpados mientras crecíamos juntos.

GRACIAS CORAZÓN POR SER COMO ERES:

¡¡¡SER TU MADRE ES BELLÍSIMO!!!

¡¡¡GRACIAS A LOS DOS POR PERMITIRME COMPARTIR VUESTRA VIDA!!!

 

 

 

8 comentarios en “El enlace.

  1. Me ha emocionado y con cada palabra haces sentir algo maravilloso. El amor, el amor de una madre por su hijo y el amor por la mujer que él ha elegido como compañera de vida. Tuvo que ser una boda preciosa. Enhorabuena Amparo!

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  2. Amparo Felicidades: Me alegro mucho de la felicidad que sientes por la boda de tu hijo. Y que hayas participado aportando toda tu sensibilidad y sabiduría, que ha hecho de este enlace- unión, una aportación tan grande para la felicidad de tus hijos.

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