Siempre se abre paso…

Vivimos tiempos inquietantes, pero soy de los que creen que los escogimos y alguna causa nos decidió a nacer donde todo se desmorona.

La autoridad miente. Teje un futuro como poco preocupante. Las instituciones han perdido el respeto que les teníamos porque callan y acompañan. Los medios son la voz de varios amos y no informan: dan soflamas dirigidas a los fines de sus dueños para amedrentar. La economía va hacia una catástrofe inaudita de impensables consecuencias. Se dice, ya sin recato, que estamos en otro tipo de guerra donde el número de muertos aún no ha tocado fondo. Se espera que la vacuna haga que crezca en progresión geométrica…¿Continuamos con los amenazantes futuros que señalarían uno de los peores destinos para la humanidad?

Para quienes perdieron uno o varios seres queridos…¿Qué consuelo llevarles? También perdí simultáneamente a mis padres, claro que yo creo en la Vida, no en las identidades. Ellos viven en mí sin duda y en los míos. Y lo que fueron sigue vivo.

Pero justamente de eso quiero hablar, de la Vida.

Newton, vino a declarar que el universo era como un mecanismo. Cuestión de tiempo descubrirlo. Ahora hasta el genoma se estudia como si lo fuera y parece que quito esto y pongo aquello, transforman una base genética y ¡YA ESTÁ!.

Pues no. No somos mecanismos formado por órganos, tejidos, células, moléculas y átomos. Hay una ley que dice que la suma coordinada de elementos crea una super estructura cuyas funciones y cualidades superan a aquellas de sus elementos. La Vida siempre se abre paso, siempre frustra y supera nuestras espectativas. Y por debajo y por encima de cualquier realidad material tiene un PLAN,

Debe ser cierto aquello que oí una vez sobre la existencia en la Tierra. Decían que es una escuela. Como en un bazar tenemos la opción de ver y experimentar desde lo más sublime a lo más nefasto. Decían existirá siempre una zona de la vida así para salir del sueño del egoísmo. Una zona donde aprender qué es lo propio, una zona donde percibir que también lo que no soy “yo” es mío y he de respetar que viva a su aire, porque no soy tan pequeño, sino un conjunto enorme de realidades unidas a la mía.

No todos los seres del universo optan por esta dificilísima prueba, ni por vivir en un momento crucial de cambio como el que vivimos. Tenemos unos nueve años , incluido el 2020, para asentar las bases del próximo milenio. Es como el vidrio: a altas temperaturas puede tomar cualquier forma. Una vez frío tiene aquella que le dieron.

Lo que importa ahora es qué huella queremos dejar en medio de este pandemonium, qué semillas o brotes podemos alimentar. Importa nuestra dedicación, que salgamos del sueño de “yo”, que desarrollemos nuestra inocencia a base de regalársela a los otros, en especial a los que dan la cara más perversa. Importa hacer frente al miedo e importa valorar lo que uno es, no tanto por vanidad, como porque si sabes lo que vales puedes ofrecerlo a tus semejantes.

Y sobre todo y ante todo, venga como venga el futuro, recordar siempre que la Vida sabe y siempre, siempre es más sabía que el conjunto de seres que pueblan este planeta, por más que la apariencia asuste.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s