Otro plan es posible

No es por mí, bueno, sí lo es.

La historia muestra mundos paralelos. Ahora mismo tenemos el nuestro con mascarillas, y el de quienes lo destruyen dejándolo tan maltrecho, que será memoria en los pocos viejos que sobrevivan. Estos dos resultan evidentes.

Antes, las iglesias y los regios intereses de quienes eran confirmados reyes, mandaban. Mataron a Dios, ( sólo hace dos siglos, nada en el devenir humano) por la ciencia. Después surgió el poder financiero, que hoy a título personal, unido a sus excompetidores, decide cómo viviremos.

Hilvanan planes basándose en observaciones. Calculan cuándo acelerar. No quieren revoluciones gordas. Y asistidos por la ingeniería social y bandas de psicólogos, acaban de descubrir en un año que su plan no requiere tiempo siquiera. La gente es más dócil ante el miedo de lo que suponían. Así, con todo descaro, presentan su agenda 2030, tan maquillada que parece bella. Quién adivinará qué conlleva.

“Salud y educación universal, acabar con el hambre, igualdad para la mujer, mundo ecológico y sostenible…”. ¡¡Qué bonito conjunto de bondades!! Callan que acabarán con el hambre a base de vacunas. No quedará tercer mundo. Callan que educar no requerirá “profes” sino pantallas digitales y callan que nadie será disidente: quienes aún piensen y sientan vivirán, si sobreviven, maldecidos por la sociedad entera. Callan que ese mundo ecológico, sin aviones, impedirá que vayas a Thailandia por ejemplo. Volarán cuatro potentados. Tú en tren. De ir lejos, tendrás que quererlo mucho: estarás horas en trenes de alta velocidad, con permiso especial. Callan que protegerán más espacios. Tú los verás por internet. Habrá salud, con mascarillas, porque desde ya y aunque nunca los virus mataron tanto durante tanto tiempo, preparan una sucesión de ellos “muy letales”. Las teles te convencerán de nuevo. Y si te vacunas, contribuirás a experimentar en masa cómo suprimirnos más rápido. Te enterarás cuando te toque. ¡Lástima! ¡Demasiado tarde!

El mundo está muy lleno para sus intereses. Llevan tiempo diciéndolo descaradamente mandatarios en puestos de poder sin pudor alguno. Tendremos un mundo sin pájaros, sin árboles, llenos de ondas, pantallas y cámaras, donde nadie conducirás coche alguno para ir a ninguna parte. Irás con el carnet de ciudadano con tus puntos de obediencia. Y olvídate de que un médico te toque. Te dirigirá por pantalla a la farmacia para tomar algo que tal vez te mate lentamente. Comerás pescado, que no emite gases de invernadero. Aquel filete de solomillo de a veces pasará a la historia, como los ganaderos. Cuatro tendrán reses sólo para ellos.

No más fiestas tradicionales. No interesa que te identifiques con algo que no salga por una pantalla. No tendrás familia, ni pueblo, ni amor patrio… Así seremos iguales. Y por motivos de salud pública, o económicos, ellos marcarán el ocio bueno. No elegirás tú, ni escuela ni médico. Tampoco cómo gastas tu dinero. Ya montan un banco internacional computarizado digitalmente. Tus ganancias estarán ahí. No habrá otro banco, ni dinero. Más aún, tendrá caducidad y destino. Según donde vivas, según quién seas podrás o no decidir qué haces con él y si no lo gastas, lo perderás.

Esto y más se esconde bajo “un mundo sano, sin hambre, con educación universal y ecológico”. Mientras aceptamos toques de queda como en guerra, colocan antenas diminutas por todo el planeta, callan a quienes no afirman sus planes e impiden reunirte. Mientras, tú acobardado por contagiar un ente que mata a uno de cada cien, como siempre, esperas que pase la “ola de la mascarilla y de las restricciones”.

REPITO: la historia enseña que la gente siempre esperó un mundo mejor. Y no hizo nada. Creyeron los bandos, confiaron mansamente en sus dirigentes. Y un día un poderoso Hitler, por mencionar un caso, invadía Europa para implantar su ley.

Lo que afirmo es un plan. Que triunfe se está dirimiendo hoy ante nuestra pasividad. Llámenme negacionista, paranoica… obsesionada.

Me importa no hacer algo que debiera. Sé que LA VIDA se abre paso siempre. Por poderoso que sea el poder es humano y por mucho que controle, no controla todo, el porvenir. Sé de otro PLAN. Cuesta, a la vista de la información cerrar ojos y oídos y decir: CONFÍO en ese PLAN, que realmente es nuestro plan, por más que sus formas actuales sean tétricas, lúgubres y desesperanzadoras.

El Reino de los Cielos es una realidad. Vive en la imaginación. Es un sueño del hombre y por eso, SERÁ. Podría ser ahora. Por eso y a pesar del dolor que siento, quiero creer que espabilaremos. No tendrían que triunfar quienes por otro lado vacían el pasado, lo cual es una ventaja. La cuestión es qué presente y qué futuro elegimos para poner en lugar de esa realidad que nunca volverá.

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