EN EL CONFÍN DE LOS TIEMPOS…

Seguramente, cuando recordemos estos años, emergerá inevitablemente una palabra: CONFINAMIENTO. No sonreiremos al pronunciarla. Evoca prisión, no cura, dolor más que salud, sacrificio más que amor. Comparte la raíz con CONFÍN y tal vez, ahí, en este significado, se halla la LUZ tras las tinieblas que vivimos hoy. Se nos ofrece un mundo a estrenar.

Llegar al «confín» es abrirnos a otra situación, otra experiencia por recorrer, a otro mundo. Se nos quiere imponer uno. No es el que soñábamos, porque perder la libertad no era la esperanza de nadie. Y como siempre esperamos que «alguien» modifique las cosas, sin darnos cuenta que elegimos nacer ahora para crear el escenario que ofrece la nueva era: Acuario.

Muchas, magníficas promesas contiene Acuario, pero ningún héroe creó sólo eras anteriores, sino quienes vivieron sus días, gente como tu y yo. De nuevo seremos nosotros o el dolor más lacerante podría ser nuestro mañana.

¿Puedes imaginarte tele dirigido, sin voluntad? ¿Puedes verte sometido como jamás esclavo alguno lo estuvo? De eso va poseer un documento que certifique que estás sano para viajar. Tus ganancias no serán fruto de tu esfuerzo, sino una cantidad fija con fecha de caducidad para gastar en aquello que te dictan. Lo que fue tuyo, incluso lo heredado, te será arrebatado. Dicen que serás feliz. Sometido a inoculaciones constantes, a saber qué órdenes le darán a un cuerpo que ya tampoco será plenamente tuyo ni humano… Y hay más, que por increíble que parezca puede ser el mundo de Acuario.

Estamos en el CONFÍN de los tiempos. Y todo hombre de buena voluntad sueña con que del otro lado un mundo compasivo, fraterno, sin lágrimas ni fatiga, sin enfermedad ni muerte aparezca. Existe. Está esperando manifestarse y en HOY pugna con fuerza por ver la luz. Existe en nuestros corazones perezosos, en nuestras mentes cansadas y SERÁ, porque el tiempo y la evolución así lo marcan.

La cuestión es el cuando. La vida es eterna, no tiene prisa. Sus planes se cumplen siempre, duelan o no. Perfectamente podrían pasar otros dos mil años antes de que sientas a tu semejante como tu hermano. Somos hermanos y lo hemos olvidado. «Hermano» no es «igual», sino digno del mismo trato, del mismo respeto y lo diferente nos enriquece, no quita ni uno solo de nuestros privilegios.

Infinidad de contradicciones, supuestamente ofrecidas por la ciencia; informaciones basadas en números que mienten; normas aleatorias capricho de uno u otro dirigente; una pésima relación con nuestros médicos; promesas de inmunidad incumplidas, pero… seguimos dormidos viendo fallecer a los que amamos y corremos a por un documento que excluirá a quienes no creen lo que los estados cuentan. ¿Alguna vez les hemos interesado? ¿Alguna vez han dicho la verdad? ¿Por qué ahora iba a ser distinto?

La inteligencia no nos eleva por encima de nuestra animalidad, sino el amor. Es la unión y la comprensión hacia el otro lo que posibilita nuestros avances. La tecnología podría brindarnos tiempo para disfrutar y conocer, conocernos y crear. Pero cuidado, que puede sustituirnos, si en este confín en que nos hallamos nos quedamos esperando a que algo pase o alguien lo transforme todo, porque ese alguien ya tiene decidido nuestro futuro y embaucados por nuestra salud, no veremos venir un futuro inimaginable, perverso.

El mundo de los sueños funciona justo al revés que el que llamamos real. Para materializar un sueño hay que dar aquello que quiero tener. ¿Qué quieres para ti PAZ? Sé la paz que buscas. ¿Quieres comprensión? Comprende tu primero. ¿Quieres buen trato? Trata al otro como quieres ser tratado. ¿Quieres justicia? Sé justo. Y no mires qué hacen todos. Que muchos lo hagan, nunca hizo bueno un acto malvado.

Existe un mundo soñado por todos que donde cada uno es como es. Y no es imposible. El tiempo es ahora, en el confín de un mundo caduco, del que tanto aprendimos, del que mucho recogeremos para ir más lejos. Este mundo nace entre tu y yo, en tu conducta y la mía, en el día a día que no necesita denostar, sino dar y aprender a recibir. Muchos están agotados, ver la otra cara del confín cuesta, pero no se hará solo.

Los Beatles ya lo decían: TODO LO QUE SE NECESITA ES AMOR.

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